En el Perú nacen unos 30.000 bebés prematuros cada año. Un especialista detalla las pautas médicas clave y el soporte emocional para asegurar su supervivencia.

La llegada de un hijo suele vivirse con una profunda ilusión y esperanza en las familias. Sin embargo, cuando el nacimiento se adelanta de forma inesperada, también aparecen de manera inmediata múltiples dudas, temores e incertidumbres sobre el bienestar del recién nacido. Médicamente, se considera como un bebé prematuro a todo aquel recién nacido que llega al mundo antes de haber completado las 37 semanas de gestación. Esta es una condición delicada que requiere de cuidados sumamente especiales, así como de un monitoreo médico constante desde el primer momento en que ocurre el parto.

A nivel mundial, el nacimiento antes de término representa un reto de gran envergadura para la salud pública. De acuerdo con los datos estadísticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año nacen alrededor de 15 millones de bebés en condición de prematurez a nivel global. Esto significa, en términos proporcionales, que más de uno de cada diez nacimientos en todo el planeta ocurre antes de tiempo.

En el ámbito nacional, la situación es igualmente alarmante y compleja. En el Perú, aproximadamente 30.000 bebés nacen bajo esta condición cada año. Al nacer antes de completar su desarrollo idóneo dentro del vientre materno, estos pequeños pacientes deben enfrentar mayores riesgos de sufrir diversas complicaciones médicas. Entre los problemas de salud más frecuentes se encuentran las alteraciones neurológicas, respiratorias y digestivas, entre otras. Debido a estas severas dificultades, la prematurez se ha consolidado como la principal causa de mortalidad neonatal e infantil en todo el país.

Recomendaciones clave de los especialistas

En este panorama tan complejo para las familias peruanas, la Dra. Faye Aguilar, pediatra neonatóloga de las Clínicas AUNA, nos comparte una serie de recomendaciones fundamentales para actuar de manera oportuna, correcta y asegurar una atención médica adecuada para el bebé:

1. El método madre canguro y el contacto piel con piel

Una de las acciones más determinantes y efectivas que se deben priorizar desde el preciso instante del nacimiento es el contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido. Esta práctica fundamental puede realizarse de forma guiada a través del denominado “método madre canguro”. Es un procedimiento de salud esencial que en la unidad de maternidad de AUNA Salud se prioriza activamente debido a sus múltiples beneficios demostrados.

Este tipo de contacto físico íntimo y directo debe iniciarse lo más tempranamente posible después de que ocurra el parto, siempre y cuando el bebé se encuentre completamente estabilizado en sus funciones vitales básicas. El contacto piel con piel ayuda de manera directa a controlar y mantener la temperatura corporal del bebé prematuro, mejora significativamente su patrón de respiración, favorece notablemente el inicio de la lactancia materna y fortalece profundamente el vínculo afectivo entre la madre y su hijo.

2. Atención médica especializada e inmediata

Ante la inminencia de un parto prematuro, o incluso frente al riesgo latente de que este pueda llegar a ocurrir en las próximas horas, es vital acudir de inmediato a un centro de salud preparado. Este establecimiento debe contar obligatoriamente con la capacidad resolutiva necesaria para manejar emergencias gineco-obstétricas complejas.

Estas emergencias hospitalarias pueden incluir diversas situaciones críticas para la gestante, tales como hemorragias agudas, infecciones severas o complicaciones graves propias del embarazo. Todas estas condiciones de riesgo requieren una intervención médica sumamente rápida y precisa por parte del equipo especializado, con el único fin de proteger eficazmente la vida tanto de la madre como del bebé en camino.

3. Acceso a una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal

Debido a que sus órganos aún no han completado su maduración natural, los bebés prematuros suelen requerir de un soporte tecnológico y humano altamente especializado. Esto incluye ayuda especializada para poder respirar adecuadamente, alimentarse de forma segura y regular de manera autónoma su propia temperatura corporal.

Las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCI neonatal) están totalmente equipadas con la tecnología médica necesaria para brindar este tipo de atención crítica. El ingreso oportuno a estas áreas especializadas aumenta de forma muy significativa las probabilidades de supervivencia de los pequeños. En ese sentido, la institución privada AUNA cuenta con una UCI Neonatal moderna y con toda la capacidad resolutiva que se requiere para atender de forma óptima estos casos de alta complejidad médica.

4. Salas de parto integrales

Al momento de planificar el nacimiento, es de mucha utilidad elegir espacios que estén diseñados para ofrecer una atención médica integral. Hoy en día, cada vez más centros de salud de vanguardia incorporan en su infraestructura las llamadas salas de parto integrales. Estos son espacios modernos donde el proceso de trabajo de parto, el nacimiento propiamente dicho y la etapa posterior de recuperación se realizan exactamente en un mismo ambiente físico.

La red de clínicas AUNA cuenta con centros de primer nivel que ofrecen este modelo específico de atención médica. Esto permite que la gestante tenga una experiencia asistencial mucho más continua, reduciendo significativamente los niveles de estrés de la madre y facilitando enormemente el acompañamiento permanente del recién nacido. Este acompañamiento familiar es posible incluso en aquellas situaciones médicas que resulten sumamente complejas.

Contención emocional y el cuidado post-alta

Poder contar de manera oportuna con información clara por parte de los médicos, un equipo de salud sumamente preparado y un entorno de infraestructura adecuado puede hacer una gran diferencia en el resultado final de esta dura experiencia.

Por otro lado, es muy importante tener presente que el cuidado especializado del bebé prematuro no termina de ninguna manera al momento de recibir el alta médica hospitalaria. El seguimiento médico posterior, la asistencia estricta a los controles periódicos de desarrollo y el cumplimiento riguroso de cada una de las indicaciones dadas por los pediatras son pilares fundamentales.

Estas acciones preventivas sirven para acompañar de forma segura el correcto crecimiento del bebé y reducir al mínimo las posibles complicaciones de salud que puedan surgir en el futuro. En todo este largo proceso de crianza y desarrollo, resulta totalmente clave contar con el respaldo de especialistas de primer nivel que brinden un acompañamiento continuo, humano y personalizado para cada familia.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.