El doctor Alejandro Piscoya, director de Medicina de la UTP, explica la importancia de los controles oportunos y los hábitos saludables para prevenirlo.

El cáncer de colon se ha consolidado como una de las preocupaciones médicas más importantes a nivel global debido a una particularidad muy peligrosa: su capacidad para avanzar de manera sumamente discreta. Esta enfermedad se caracteriza por un crecimiento desordenado y descontrolado de las células del intestino grueso. Por lo general, este proceso se inicia con pequeños grupos de células llamados pólipos que, si no se detectan ni se tratan adecuadamente con el paso de los años, pueden llegar a convertirse en cáncer. Sin embargo, a diferencia de otras variantes de esta patología, este tipo de cáncer posee una enorme ventaja frente a los demás, y es que se puede prevenir de forma efectiva si se toman las medidas necesarias en el momento adecuado.

Un enemigo silencioso en sus etapas iniciales

Una de las principales dificultades que encuentran los profesionales de la salud para realizar un diagnóstico temprano es que, durante sus etapas iniciales, el cáncer de colon no suele presentar ningún tipo de síntoma o señal de alarma evidente para el paciente. Esta ausencia de manifestaciones clínicas hace que un gran porcentaje de personas no busque atención médica oportuna, acudiendo a los consultorios recién cuando la enfermedad se encuentra en fases muy avanzadas.

Al respecto, el doctor Alejandro Piscoya, director de la carrera de Medicina de la Universidad Tecnológica del Perú (Utp), advierte sobre este panorama: “Los pólipos del colon y el cáncer en sus etapas iniciales no dan síntomas, por lo que deben buscarse mediante exámenes específicos”. El especialista enfatiza que, en una segunda instancia, si no se logra evitar su aparición, la enfermedad puede detectarse de manera temprana. En la gran mayoría de los casos detectados a tiempo, el tratamiento médico puede curarlo por completo o, al menos, mantenerlo bajo un control estricto.

Cuando el mal ya ha logrado avanzar hacia etapas más críticas, el cuerpo empieza a manifestar ciertas señales de alerta que no deben ser ignoradas bajo ninguna circunstancia. Entre los síntomas más comunes se encuentran el sangrado visible en las heces, una pérdida de peso involuntaria y sin causa aparente, o cambios recientes y notorios en la frecuencia o la consistencia de las deposiciones cotidianas. Asimismo, la pérdida constante de sangre, aunque sea en cantidades pequeñas, puede terminar provocando un cuadro de anemia en el paciente, lo que se traduce en una constante sensación de debilidad y cansancio extremo para realizar las actividades del día a día.

¿Quiénes deben someterse a exámenes de descarte?

La evaluación médica preventiva es la herramienta más poderosa para combatir esta enfermedad antes de que sea demasiado tarde. De acuerdo con las recomendaciones del especialista de la UTP, las personas que pertenecen a la población general y no presentan factores de riesgo adicionales deben iniciar sus chequeos preventivos de forma regular a partir de los 50 años.

No obstante, existen ciertos grupos de riesgo que requieren una evaluación médica mucho más temprana y un seguimiento más riguroso. Dentro de este grupo se encuentran todas aquellas personas que posean antecedentes familiares de cáncer de colon en primer grado de consanguinidad, es decir, que tengan padres, hermanos o hijos que hayan padecido la enfermedad. La atención debe ser aún mayor si el diagnóstico de dicho familiar ocurrió antes de que este cumpliera los 50 años.

De igual manera, deben someterse a controles anticipados quienes tengan un historial personal de pólipos, padezcan de enfermedades inflamatorias intestinales o cuenten con síndromes hereditarios asociados a este tipo de neoplasias. “En estos casos, el programa de detección debe iniciarse antes y bajo supervisión médica”, puntualiza el doctor Alejandro Piscoya.

Estilo de vida: hábitos que reducen el riesgo

Más allá de acudir a los controles médicos y someterse a los exámenes de descarte correspondientes, el estilo de vida que lleva una persona cumple un rol fundamental en la reducción del riesgo de desarrollar cáncer de colon. La prevención empieza en casa y en las decisiones cotidianas que tomamos sobre nuestra salud.

Para disminuir las probabilidades de afrontar esta enfermedad, el director de la UTP recomienda adoptar una serie de hábitos saludables sumamente sencillos pero de gran impacto. Entre ellos se aconseja evitar por completo el consumo de tabaco, realizar actividad física de manera regular para combatir el sedentarismo y realizar los esfuerzos necesarios para mantener un peso corporal saludable. En cuanto a la alimentación, el experto sugiere consumir alimentos que sean ricos en fibra, tales como frutas y verduras frescas, moderar estrictamente el consumo de bebidas alcohólicas y reducir de forma significativa la ingesta habitual de carnes rojas.

Finalmente, el médico tratante sugiere de forma enfática no esperar a la aparición de los primeros síntomas físicos para empezar a actuar o acudir a una cita médica de control. Tomar la iniciativa puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. “Los exámenes no son difíciles de realizar y pueden prevenir el desarrollo del cáncer o mejorar significativamente su tratamiento al detectarlo en etapas tempranas”, concluye el especialista de la Utp. La prevención y el diagnóstico oportuno siguen siendo las mejores armas disponibles para ganarle la batalla a este enemigo silencioso.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.