El incremento inusual de temperaturas en el norte del país reduce el ciclo del vector y dispara las cifras de contagios. Experto señala que la respuesta debe combinar vacunación, acceso a servicios de agua e innovaciones biológicas como la bacteria Wolbachia.
Un vector que mide menos de un centímetro y vive apenas unas semanas viene causando la propagación acelerada del dengue en las zonas norteñas del Perú, donde se registra un incremento inusual de altas temperaturas debido a la presencia del fenómeno de El Niño.
A ello hay que sumarle la escasez de agua en esas zonas del país. “Con el fenómeno de El Niño o sin él, siempre existe el problema del acceso al agua. Como la gente no tiene acceso al servicio, la acumula en sus domicilios. Estos depósitos se convierten en criaderos, pues los mosquitos necesitan sangre para reproducirse y agua para cumplir su ciclo biológico”, explicó César Cabezas, médico infectólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Recordó que durante este fenómeno climatológico los servicios de agua colapsan. Esto obliga incluso a quienes cuentan con el servicio a acumular agua. Además, las lluvias acumulan agua, lo que incrementa la posibilidad de picaduras de mosquito. “En promedio, el ciclo del mosquito, desde huevo hasta adulto, tarda entre 7 y 10 días, pero cuando la temperatura sube, el ciclo se acorta.
“Por ello, habrá mayor cantidad de mosquitos en menos tiempo, acompañados de las condiciones propicias dentro de los domicilios: disponibilidad de agua y presencia de la población”, añadió.
Para contrarrestar la acelerada propagación de este mal, el Ministerio de Salud (Minsa) está ejecutando campañas de vacunación contra el dengue en regiones como Piura, Tumbes, Loreto, Ucayali y San Martín, donde se reportan altas cifras de contagios. Este trabajo deberá proseguir acompañado de otras acciones, a decir del especialista.

Tratamiento integral
“El control del dengue debe ser integral: incluye el control de los vectores, la vacunación y, fundamentalmente, resolver el problema del acceso al agua. También existen otras estrategias, como el uso de la bacteria Wolbachia, que se introduce en los mosquitos para evitar la replicación del virus”, exhortó.
Indicó que el uso de bacterias como Wolbachia, la cual infecta al mosquito Aedes, impide que el virus se reproduzca en él; de este modo, si pica a una persona, no podrá transmitir la enfermedad. “Todo esto forma parte de un esquema y de una estrategia integral”, comentó.
La Wolbachia es una bacteria que se introduce en el mosquito Aedes aegypti. Esta bacteria impide que el virus del dengue se reproduzca dentro del insecto; por lo tanto, si el mosquito pica a una persona, ya no puede transmitir la enfermedad. Esta tecnología ya fue probada con éxito en otros países como Brasil y Australia.
“Desde la investigación académica se promueve este enfoque integral: por un lado, el control del vector e innovaciones como la Wolbachia; por otro, la vacunación, la mejora de los servicios básicos y, finalmente, la preparación del sistema de salud para ofrecer diagnósticos tempranos y tratamiento oportuno a los pacientes”, añadió.

Anomalías térmicas aceleran propagación
Según la última actualización de la Sala Situacional de Enfermedades Metaxénicas del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú), correspondiente a la Semana Epidemiológica 31 (al corte del 8 de agosto de 2026), el país registra un acumulado de 42 440 contagios, cifra que representa un incremento del 41% frente a los 30 103 casos reportados en el mismo periodo del año anterior.
Esta información proporcionada por el CDC Perú muestra que el avance de la enfermedad no es homogéneo a nivel nacional, sino altamente focalizado en puntos críticos donde el microclima acelera el ciclo biológico del vector.
Así, tenemos a La Libertad como la región que protagoniza el salto analítico más drástico del país. Pasó de registrar apenas 202 contagios en este lapso durante 2025 a contabilizar 5 677 casos, multiplicando casi por 28 sus indicadores. Luego está Piura, que se mantiene como la región con mayor volumen absoluto de contagios en el país, superando los 7 640 reportes acumulados. Otras zonas como Ucayali, Loreto, San Martín e Ica registran Tasas de Incidencia Acumulada (TIA) que sobrepasan la media nacional.
Atención no solo al dengue
Los huaicos o desbordes producto de las lluvias incesantes en zonas poco acostumbradas o adaptadas a este tipo de manifestaciones de la naturaleza podrían generar otras enfermedades, como la leptospirosis.
“Cuando colapsan los servicios de desagüe, las ratas salen y contaminan el agua. Si las personas entran en contacto con estas aguas contaminadas a través de la piel, las bacterias que llevan la leptospira ingresan al organismo. Ambos son problemas principales ligados al agua: uno transmitido por vectores y el otro transmitido directamente por el agua”, informó el doctor César Cabezas. Estamos advertidos.
El desafío del serotipo DENV-3
Existen cuatro tipos de virus del dengue, los cuales son llamados serotipos: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Todos pertenecen al género Flavivirus y se transmiten principalmente por el mosquito Aedes aegypti, y en menor medida por Aedes albopictus.
• DENV-1: Uno de los primeros en identificarse, causa brotes grandes y se asocia con epidemias. Puede provocar dengue clásico y, en reinfecciones, aumenta el riesgo de dengue grave.
• DENV-2: Es considerado uno de los más agresivos. Es frecuente en América Latina y Asia, y tiene mayor asociación con dengue hemorrágico y choque por dengue.
• DENV-3: Reapareció en varios países después de décadas ausente y produce brotes amplios. Puede causar casos graves, sobre todo en segundas infecciones.
• DENV-4: Es menos común, pero circula de forma endémica en zonas tropicales. Generalmente se asocia a brotes más pequeños, aunque también puede complicarse en casos de coinfección o reinfección.
Las alarmas no dejan de sonar. Los especialistas de la Red Nacional de Laboratorios del Instituto Nacional de Salud informaron en julio de este año que el serotipo DENV-3, que desde 2025 domina la circulación del dengue en casi todo el país, en regiones como Amazonas, Cajamarca, Callao, Huánuco, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Piura, San Martín, Tumbes y Ucayali, entre otras, se extendió también a Lima en 2026 por primera vez.
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