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Tecnología agrícola en zonas altas: implementan más de 53 mil fitotoldos para mitigar impacto de heladas en el Perú

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Estructuras protegidas con agrofilm y malla raschel permiten cultivar hortalizas y frutas a más de 3,500 metros sobre el nivel del mar a través del proyecto Haku Wiñay/Noa Jayatai.

En zonas donde las temperaturas extremas y las heladas restringen la agricultura a cielo abierto, la adopción de fitotoldos ha permitido mantener la producción continua de hortalizas y frutas. Según informó el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), entre 2014 y 2026, fueron instalados 53,615 módulos de fitotoldos en diversas regiones del país.

Esta labor la hizo a través de sus proyectos de desarrollo productivos Haku Wiñay / Noa Jayatai (que significa “Vamos a crecer” en quechua y shipibo-konibo, respectivamente). La intervención del Foncodes representó un presupuesto acumulado de S/ 62.7 millones, ejecutado mediante la modalidad de núcleos ejecutores con soporte técnico especializado.

Especificaciones técnicas y funcionamiento

Cada unidad funciona como un invernadero rústico con una extensión aproximada de 55 metros cuadrados. Su construcción emplea soporte de madera, coberturas de agrofilm para retener la radiación solar y malla raschel para la regulación térmica y de ventilación. Esta configuración genera un microclima interno que optimiza la humedad, estabiliza la temperatura frente a descensos térmicos bruscos y reduce el impacto de plagas. A más de 3,500 metros de altitud, el sistema viabiliza la producción de especies de baja tolerancia al frío:

  • Hortalizas: Cebolla, ajo, culantro, perejil, zanahoria, betarraga, espinaca, apio, tomate, pepino y brócoli.
  • Frutales y aromáticas: Crecimiento de fresas, hierbas aromáticas y plantas medicinales.

Distribución geográfica de los módulos

La distribución de los módulos priorizó las zonas con mayor vulnerabilidad climática en la sierra del país:

  • Puno: 17,306 fitotoldos
  • Áncash: 4,448 (4,161 en Huaraz y 287 en Chimbote)
  • Huancavelica: 3,430
  • Ayacucho: 3,016
  • Apurímac: 2,910
  • Cusco: 2,754
  • Piura: 2,441
  • Otras regiones: Huánuco (2,188), La Libertad (2,070), Pasco (1,790), Cajamarca (1,109), Junín (1,103), Lima (1,036), Arequipa (757), Moquegua (651) y Tacna (340).

De manera complementaria, se instalaron 402 módulos en Madre de Dios orientados específicamente al control de plagas agrícolas.

Los datos técnicos de la intervención indican, de acuerdo con el comunicado del Foncodes, programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, que estas estructuras facilitan la cosecha fuera de la temporada habitual de siembra. La producción obtenida se destina prioritariamente al autoconsumo y la mejora de la dieta nutricional de los hogares, mientras que los volúmenes excedentes son dirigidos a la comercialización en mercados de proximidad.

Dolor de cabeza en niños: cuándo observar y cuándo preocuparnos

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Foto de Yan Krukau: https://www.pexels.com/es-es/foto/nino-chico-muchacho-chaval-8191582/

Ante esta situación, los padres se preocupan por saber qué observar… pero también qué anotar, cómo aliviarlo y cuándo consultar al médico.

Por Enrique Gómez, MD, MSc.*

– “Me duele la cabeza”.

Es una frase que muchos padres escuchan alguna vez. A veces aparece después de un día largo de colegio, otras tras varias horas frente a una pantalla, durante una infección o simplemente al final de una tarde en la que el niño casi no tomó agua.

La primera reacción suele ser buscar un analgésico. La segunda, especialmente cuando el dolor se repite, puede ser mucho más inquietante: ¿y si tiene algo serio?

La mayoría de los dolores de cabeza en niños y adolescentes no se deben a enfermedades graves. Pero tampoco conviene ignorar un dolor que se repite. Antes de preocuparnos de más —o de administrar medicamentos una y otra vez— vale la pena hacer algo mucho más útil: entender el patrón del dolor.


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No todos los dolores son iguales

“Me duele la cabeza” proporciona muy poca información.

Cuando un niño empieza a tener dolores recurrentes, conviene hacer algunas preguntas sencillas: ¿Dónde le duele? ¿En la frente, detrás de los ojos, a ambos lados o solo de un lado? ¿Se siente como presión, pulsación o pinchazo? ¿Cuánto dura? ¿Minutos, horas o todo el día? ¿Con qué frecuencia aparece? ¿Una vez al mes, varias veces por semana o casi todos los días?

También importa cómo interfiere en la vida diaria. Más que pedirle siempre un número del 1 al 10, a veces resulta más útil preguntar: ¿puede seguir jugando o estudiando?, ¿necesita acostarse?, ¿faltó al colegio?, ¿dejó de hacer deporte?

Y hay una pregunta especialmente valiosa: ¿qué ocurre junto con el dolor?

Náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz o al ruido, mareo, visión borrosa, fiebre, congestión nasal o síntomas neurológicos pueden cambiar mucho la interpretación.

Dos tipos frecuentes

La mayoría de los dolores de cabeza recurrentes en niños no son secundarios a una enfermedad grave del cerebro. Muchas veces se trata de cefaleas primarias, es decir, dolores que son el problema en sí mismo y no la señal de otra enfermedad.

Una de las más conocidas es la migraña.

En niños puede producir dolor pulsátil moderado o intenso, náuseas o vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido. Algunos necesitan interrumpir lo que están haciendo y acostarse en una habitación tranquila y oscura. A diferencia de lo que ocurre en muchos adultos, en los niños el dolor puede sentirse en ambos lados de la cabeza. Algunos tienen además un aura: luces, líneas, manchas u otras alteraciones visuales antes o durante el episodio.

La otra forma frecuente es la cefalea tensional. Suele describirse como presión, peso o una banda apretada alrededor de la cabeza, generalmente sin las náuseas o la marcada sensibilidad a la luz y al ruido que pueden acompañar a una migraña. El cansancio, el estrés y las jornadas prolongadas pueden contribuir a que aparezca o empeore.

Distinguir entre estos patrones no siempre es fácil en casa. Pero empezar a observarlos ayuda mucho cuando llega el momento de consultar.

Un diario puede decirnos mucho

Cuando los dolores se repiten, una de las herramientas más útiles no es una resonancia magnética. Es algo mucho más sencillo: un diario de dolores de cabeza.

No tiene que ser complicado. En un cuaderno o en el teléfono basta con anotar:

  • Fecha y hora.
  • Dónde estaba localizado el dolor.
  • Qué tan intenso fue.
  • Cuánto duró.
  • Qué estaba haciendo el niño cuando comenzó.
  • Qué otros síntomas aparecieron.
  • Cómo había dormido la noche anterior.
  • Qué había comido y bebido.
  • Cuánto tiempo llevaba frente a pantallas.
  • Si hubo ejercicio, estrés o algún cambio importante ese día.
  • Qué pareció empeorar o mejorar el dolor.
  • Qué medicamento se utilizó y si funcionó.
  • Si el dolor interrumpió el colegio, deporte u otras actividades.

En adolescentes también puede ser útil observar si existe relación con la menstruación.

Después de varias semanas, a veces aparece un patrón que era imposible reconocer recordando episodios aislados. Ese patrón puede orientar mucho más que una descripción vaga de “le duele seguido”.

A veces la explicación está en la rutina

Cuando un niño tiene dolores de cabeza frecuentes, vale la pena revisar primero algunos aspectos muy cotidianos: ¿Está durmiendo lo suficiente? ¿Desayuna? ¿Pasa muchas horas sin comer? ¿Toma suficiente agua? ¿Consume cafeína, refrescos o bebidas energizantes? ¿Pasa largos periodos frente a una pantalla sin pausas? ¿Necesita lentes o ha cambiado recientemente su visión? ¿Está sometido a estrés escolar, ansiedad o cambios emocionales? ¿Hace ejercicio?

Muchas cefaleas infantiles aparecen en ese cruce entre predisposición, hábitos, cansancio y exigencias del día. El poco sueño, saltarse comidas, una hidratación insuficiente, el estrés y las jornadas prolongadas pueden desencadenar o empeorar dolores de cabeza en niños susceptibles.

Los dolores también pueden aparecer durante infecciones, después de traumatismos, con determinados medicamentos o por el uso demasiado frecuente de analgésicos.

Esto último puede parecer contradictorio, pero es importante: un medicamento utilizado repetidamente para tratar el dolor de cabeza puede terminar contribuyendo a que los episodios sean más frecuentes.

Por eso, si un niño necesita analgésicos varias veces por semana, la solución no debería ser simplemente seguir repitiéndolos. Es momento de investigar por qué tiene tantos dolores.


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Qué hacer en casa

Si se trata de un dolor ocasional y el niño se encuentra bien por lo demás, puede ser razonable empezar por medidas simples:

  • Ofrecer agua.
  • Dar algo de comer si ha pasado muchas horas sin hacerlo.
  • Favorecer el descanso.
  • Reducir temporalmente la luz, el ruido y las pantallas.
  • Permitir que duerma, especialmente si parece tratarse de una migraña.

Paracetamol o ibuprofeno pueden utilizarse en las dosis apropiadas para la edad y el peso cuando sea necesario. En el caso de la migraña, el tratamiento suele funcionar mejor cuando se administra al inicio del episodio y no después de varias horas de dolor.

Pero si los medicamentos empiezan a convertirse en parte habitual de la semana, necesitamos cambiar de estrategia.

El objetivo ya no debe ser solo apagar cada dolor cuando aparece, sino descubrir por qué sigue apareciendo.


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Cuándo pedir una cita

Un dolor ocasional que desaparece rápido en un niño que continúa completamente normal probablemente no requiere una investigación extensa.

Pero conviene consultar cuando los dolores:

  • Aparecen repetidamente.
  • Son cada vez más frecuentes o intensos.
  • Empiezan a interferir con el colegio, el sueño, el deporte o las actividades habituales.
  • Requieren medicamentos con frecuencia.
  • Han cambiado claramente de características.
  • Se acompañan repetidamente de vómitos o cambios visuales.
  • Se acompañan de cambios inexplicables en el comportamiento, el rendimiento escolar o el funcionamiento habitual.
  • O simplemente siguen un patrón que preocupa a la familia.

El pediatra puede revisar la historia, medir la presión arterial, evaluar la visión y realizar un examen neurológico, entre otras cosas. Y algo importante: tener dolores de cabeza recurrentes no significa automáticamente necesitar una tomografía o una resonancia.

Cuando la historia y el examen son tranquilizadores y el cuadro encaja con una cefalea primaria, como migraña o cefalea tensional, las imágenes cerebrales generalmente no son necesarias.

Cuándo debemos preocuparnos de inmediato

Hay algunas características que sí cambian la situación. Un dolor de cabeza súbito y extremadamente intenso, especialmente si es muy diferente de cualquier dolor previo, requiere valoración urgente.

También debemos buscar atención inmediata si el dolor se acompaña de:

  • Confusión, pérdida de conciencia o dificultad para despertar al niño.
  • Debilidad, entumecimiento o dificultad para hablar.
  • Problemas nuevos para caminar o mantener el equilibrio.
  • Fiebre acompañada de rigidez importante del cuello.
  • Vómitos repetidos sin explicación clara.
  • Alteraciones visuales o neurológicas importantes.
  • Aparición después de un traumatismo significativo en la cabeza.

También merecen una evaluación médica los dolores que despiertan repetidamente al niño durante la noche, aparecen de manera persistente al despertar, empeoran progresivamente o se desencadenan repetidamente con tos, estornudos o esfuerzo.

Ninguna de estas características por sí sola significa que exista una enfermedad grave, pero sí justifica revisar el patrón con mayor atención. Y en los niños muy pequeños debemos ser particularmente cuidadosos. Ellos no siempre pueden describir bien lo que sienten ni explicar cómo está cambiando el dolor.

Antes de imaginar lo peor, busquemos el patrón

Un niño que dice “me duele la cabeza” no necesita automáticamente una resonancia magnética. Pero un niño que lo dice repetidamente tampoco debería recibir simplemente un analgésico cada vez.

Entre esos dos extremos existe una herramienta extraordinariamente útil: observar.

¿Cuándo aparece? ¿Dónde duele? ¿Cuánto dura? ¿Qué intensidad tiene? ¿Qué otros síntomas lo acompañan? ¿Qué lo mejora? ¿Qué lo empeora? ¿Cómo durmió, comió y se hidrató ese día?

A veces esas respuestas permiten identificar una migraña. Otras veces encontramos falta de sueño, deshidratación, estrés, cafeína, tensión muscular o hábitos que pueden corregirse.

Y, en ocasiones, aparece una señal que nos indica que sí debemos investigar más.

Cuando el dolor de cabeza se repite, no debemos limitarnos a contar cuántas pastillas necesita el niño. Debemos empezar a contar la historia que nos está contando el dolor.

Cinco ideas clave

Un dolor súbito e intensísimo o acompañado de alteraciones neurológicas, confusión, rigidez de cuello, problemas para caminar u otras señales de alarma requiere atención urgente.

La mayoría de los dolores de cabeza infantiles no se deben a enfermedades graves, pero los dolores recurrentes merecen ser observados y, muchas veces, evaluados.

Un diario puede aportar más información útil que la memoria: frecuencia, duración, localización, intensidad, síntomas asociados, posibles desencadenantes y respuesta al tratamiento.

Migraña y cefalea tensional son dos causas frecuentes de dolor de cabeza en niños y adolescentes.

Sueño insuficiente, poca hidratación, comidas irregulares, estrés, cafeína y uso frecuente de analgésicos pueden desencadenar o empeorar el problema.

FOTO PRINCIPAL: Yan Krukau

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La Pantera Rosa también protesta, pero con inteligencia artificial

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Dos imágenes de la Pantera Rosa en medio de las protestas en Francia se viralizaron en las últimas horas en las redes sociales. Parecían fotografías captadas en las calles de París, pero una revisión de su origen reveló indicios de creación artificial. El caso muestra cómo la IA puede fabricar escenas convincentes y por qué verificar antes de compartir resulta indispensable. 

Por Juan Carlos Luján, columnista.

La Pantera Rosa ha cautivado a varias generaciones. Para quienes crecimos viendo sus aventuras, el personaje despierta recuerdos y cierta nostalgia. Por eso, encontrarlo en una protesta callejera no pasa inadvertido. Mucho menos si aparece en medio de los enfrentamientos entre manifestantes y policías. 

Eso ocurrió durante las recientes protestas en Francia. Dos imágenes de la Pantera Rosa comenzaron a circular en TikTok, Instagram, Facebook y otras plataformas. Los ángulos, los gestos y el contexto parecían captados en el momento preciso. Eran escenas que cualquier fotoperiodista hubiera querido registrar. 

Imagen de la Pantera Rosa sometida a la evaluacion de SynthID. Se hizo con Gemini de Google.

Pero había un detalle, esas fotografías no eran lo que aparentaban. Ambas imágenes presentaban señales de haber sido generadas con inteligencia artificial generativa. Una de ellas mostraba un vehículo policial con un escudo que no correspondía fielmente a la identificación de la Policía Nacional de Francia. Era un indicio que merecía una revisión. 

Las imágenes no tardaron en despertar interpretaciones sobre la juventud, la protesta social y la resistencia frente a las autoridades. Algunos usuarios las compartieron como símbolos de valentía; otros encontraron en ellas una oportunidad para expresar sus opiniones políticas. 


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Las lecturas podían ser legítimas, pero partían de un problema: se estaba atribuyendo significado a escenas cuya autenticidad no había sido comprobada. 

Decidí entonces buscar las fotografías en la cobertura de las protestas. Google News fue un punto de partida para revisar la prensa francesa, las agencias internacionales y diversos medios digitales. No encontré las imágenes en las coberturas consultadas ni pude identificar inicialmente a un fotógrafo responsable. 

Aquello no demostraba que fueran falsas, pero justificaba seguir investigando. El siguiente paso fue aplicar una búsqueda inversa. El rastreo me llevó hasta una comunidad digital desde la cual las imágenes habían comenzado a circular. Lo que parecía un registro fotográfico de las calles parisinas había encontrado en las redes sociales un espacio de difusión donde pocos parecían preguntarse por su procedencia. 

Segunda imagen viralizada de la Pantera Rosa sometida a SynthID. Esa se hizo con ChatGPT.

Marcas de agua que no vemos 

Decidí realizar una comprobación técnica. Descargué los archivos y recurrí a herramientas de verificación de contenido generado con IA, entre ellas SynthID, tecnología desarrollada por Google DeepMind. 

SynthID permite incorporar marcas de agua digitales que no percibimos a simple vista, pero que pueden detectarse mediante sistemas especializados. Estas señales se integran en contenidos generados con IA, como imágenes, videos y audios, y pueden resistir determinadas modificaciones. 

Actualmente, empresas como Google y OpenAI utilizan esta tecnología para facilitar la identificación del contenido sintético. También existen credenciales digitales, conocidas como C2PA, que permiten aportar información sobre la procedencia de determinados archivos. 


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Sin embargo, hay una limitación importante. Las marcas de agua pueden deteriorarse y los metadatos pueden desaparecer cuando una imagen se edita, se comprime o se comparte. Además, no todos los contenidos generados con IA incluyen señales compatibles con los sistemas de detección disponibles. 

Por eso, ninguna herramienta debería convertirse en un juez infalible de la autenticidad. La tecnología ayuda, pero el trabajo de verificación exige algo más: identificar la fuente original, revisar el contexto, contrastar con otros registros y desconfiar de aquellas escenas que parecen demasiado perfectas para ser reales. 

Búsqueda inversa de la imagen de la Pantera Rosa. El resultado es contundente.

Las imágenes de la Pantera Rosa son un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede intervenir en la conversación pública. No hace falta inventar una protesta para alterar la percepción de lo que ocurrió. Basta con incorporar una escena ficticia en medio de acontecimientos verdaderos. 

Y cuando esa escena apela a la nostalgia, al humor o a nuestras convicciones, resulta todavía más fácil compartirla sin hacer preguntas. 

Hoy podemos fabricar en segundos una fotografía convincente de un hecho que nunca ocurrió. Y esa imagen puede recorrer el mundo mucho antes de que alguien se detenga a comprobar su origen. 

La Pantera Rosa podrá seguir protagonizando aventuras imposibles. Pero cuando aparece en una noticia, conviene recordar que una imagen puede emocionar, indignar y hasta movilizar opiniones sin representar necesariamente un hecho real. 

En tiempos de inteligencia artificial, el criterio humano obliga a pensar antes de compartir, sobre todo cuando las imágenes apelan a nuestras emociones y convicciones llegan a través de las pantallas. Es una lección para quienes difundieron o compartieron estas escenas com si fueran reales, utilizándolas para respaldar los reclamos y la rebeldía de los jóvenes. 

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Optogenética: el premio Nobel de Medicina y su relación con la visión

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El afamado galardón reconoció en su edición de este año a la optogenética. Se trata de una técnica que usa luz para activar neuronas y que ya permite restaurar respuestas visuales ante la ceguera. Esta semana, nuestra especialista Gladys Mora nos explica más al respecto.

Por Gladys Mora, oftalmóloga

El 5 de octubre de 2026, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska concedió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel “por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética”. 

Esta técnica, nacida del estudio de la fotorrecepción en un alga unicelular, permite controlar con precisión de milisegundos la actividad de tipos celulares específicos mediante luz. Aunque su impacto inicial fue en neurociencia, la visión ocupa un lugar privilegiado en esta historia: fue en el ojo donde se demostró de forma temprana la restauración de respuestas visuales mediante opsinas microbianas, y hoy las enfermedades con pérdida avanzada de fotorreceptores son diana de ensayos clínicos de restauración visual. 

Este artículo revisa los fundamentos de la técnica, su aplicación experimental en los circuitos visuales y su traslación clínica, con especial atención a las limitaciones que todo oftalmólogo debe conocer. 


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La idea que Francis Crick formuló en los años noventa —que la luz podría activar neuronas individuales si se lograba hacerlas fotosensibles— parecía especulativa hasta que la microbiología la hizo realidad. La optogenética (término acuñado en el 2006) combina modificación genética e iluminación óptica para lograr ganancia o pérdida de función en tipos celulares definidos dentro de circuitos intactos. En la práctica, se introduce en la célula diana un gen que codifica una opsina microbiana (una proteína de membrana sensible a la luz); su iluminación desencadena o silencia la actividad eléctrica celular con precisión temporal de milisegundos. 

El Nobel de Medicina 2026 reconoce a los tres científicos que hicieron esto posible: Peter Hegemann (Universidad Humboldt, Berlín), que se preguntó cómo Chlamydomonas reinhardtii, un alga unicelular, se orienta hacia la luz; Georg Nagel (Universidad de Wurzburgo), con quien caracterizó a comienzos de los años 2000 la canalrodopsina, un canal catiónico activado por luz; y Karl Deisseroth (Universidad de Stanford), que en 2005 logró el control óptico de neuronas de mamífero en cultivo y en 2007 lo extendió al cerebro de ratones vivos. 

Fundamentos: de la fototaxis del alga al interruptor neuronal

Las canalrodopsinas (ChR1 y ChR2) son canales iónicos de la membrana de algas verdes que, al absorber un fotón (máximo de absorción en el azul para ChR2), cambian de conformación y permiten el flujo de cationes a favor del gradiente electroquímico. 

La consecuencia experimental es elegante: cualquier célula excitable que exprese la proteína —neurona, cardiomiocito, célula muscular— se convierte en fotosensible de forma estable y reproducible, porque la opsina se sintetiza y se inserta en la membrana mediante maquinaria celular universal. 

Del catálogo de herramientas derivadas destacan: 

  • Opsinas despolarizantes (activadoras): canalrodopsinas y herramientas derivadas mediante ingeniería, como CatCh, CoChR, ChronosFP o ChrimsonR (desplazada hacia el rojo), que generan despolarización al iluminarse.
  • Opsinas hiperpolarizantes (inhibidoras): halorrodopsinas como NpHR/eNpHR y Jaws, que silencian la actividad celular.
  • Opsinas animales y quimeras: melanopsina, rodopsina humana y herramientas como Opto-mGluR6, que reproducen acoplamientos de segundos mensajeros propios de la fototransducción vertebrada.

Esta especificidad —tipo celular definido por el promotor, momento definido por el pulso de luz— es lo que permitió mapear circuitos de memoria, emoción y comportamiento, y lo que el comité Nobel describió como el inicio de “una nueva era en la neurociencia”.

El ojo como modelo y diana: investigación de los circuitos visuales

La relación entre optogenética y visión tiene dos vertientes. La primera es metodológica: el tejido nervioso fotosensible del fondo del ojo, organizado en capas, ofrece un modelo accesible para estudiar los circuitos visuales, con una salida discreta a través de las células ganglionares —neuronas cuyos axones forman el nervio óptico—.

Estudios recientes han logrado estimular y registrar células ganglionares individuales in vivo en el ojo de primates, mediante expresión de ChrimsonR coadministrada con el indicador de calcio GCaMP6s a través de vectores AAV2 intravítreos.

El experimento fundacional, sin embargo, fue previo a la era de los ensayos clínicos: en 2006, Bi y colaboradores demostraron que la expresión de ChR2 en las células ganglionares de modelos animales con pérdida de fotorreceptores restauraba respuestas evocadas por luz, sentando el principio de la fotorrecepción artificial.

Terapia optogenética: restauración de la visión en enfermedades degenerativas oculares

La segunda vertiente es terapéutica y constituye una de las aplicaciones clínicas más avanzadas de la técnica. Su premisa fisiopatológica es conocida para el oftalmólogo: en enfermedades con pérdida avanzada de fotorreceptores —como la retinosis pigmentaria y otras distrofias hereditarias, o la DMAE con atrofia geográfica— pueden persistir células internas del ojo susceptibles de recibir una intervención optogenética.

La estrategia consiste en conferir fotosensibilidad a esas células supervivientes, convirtiéndolas en «fotorreceptores artificiales» —un enfoque independiente del genotipo causal, a diferencia de las terapias génicas de reemplazo.

Las dianas celulares definen la fisiología del resultado visual:

  • Células ganglionares: parecen ser las células más estables durante la degeneración y son accesibles por vía intravítrea; en contrapartida, su activación con promotores ubicuos omite el procesamiento visual previo que ocurre dentro del ojo y resulta no selectiva.
  • Células bipolares: ofrecerían la posibilidad de conservar parte del procesamiento visual interno y de sus sinapsis con las células ganglionares; plantean, sin embargo, dificultades de transferencia génica en primates y dependen del estado de los circuitos supervivientes.
  • Conos “dormientes” (conos residuales sin sensibilidad a la luz): pueden reactivarse con opsinas hiperpolarizantes, imitando en parte el inicio de la fototransducción original; la estrategia exige fotorreceptores residuales y no es aplicable cuando ya no quedan conos viables. 

La prueba de concepto clínica más citada es el estudio de Sahel, Roska y colaboradores publicado en “Nature Medicine” en 2021: un paciente con retinosis pigmentaria en fase de ceguera recibió una inyección intraocular de un vector viral que codificaba ChrimsonR dirigido a las células ganglionares. Dado que la baja fotosensibilidad de las opsinas microbianas exige amplificar la señal, el sistema incluía gafas de estimulación que detectan cambios locales de intensidad luminosa y proyectan pulsos sobre la parte tratada del ojo.

Con el ojo tratado y las gafas, el paciente logró percibir, localizar, contar y tocar objetos, con actividad objeto-relacionada documentada mediante EEG sobre corteza visual —respuestas ausentes antes del tratamiento o sin las gafas. Otras líneas en desarrollo incluyen herramientas diseñadas para activarse con luz ambiental (como MCO-010), que se investigan en atrofia geográfica y enfermedad de Stargardt como terapia agnóstica al genotipo.


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Limitaciones y consideraciones clínicas

Una lectura crítica de la evidencia exige varios matices:

  1. No hay regeneración de fotorreceptores. La optogenética crea fotosensibilidad ectópica en células que no la poseen; la visión resultante es parcial y funcionalmente distinta de la fisiológica.
  2. Dependencia del procesamiento visual interno. La estimulación directa de las células ganglionares omite parte del procesamiento visual que ocurre dentro del ojo; las células bipolares ofrecerían la posibilidad de conservar más de ese procesamiento, aunque plantean dificultades de transferencia génica y dependen del estado de los circuitos supervivientes.
  3. Fotosensibilidad limitada. Algunos enfoques basados en opsinas microbianas requieren estimulación luminosa mediante dispositivos específicos, como las gafas de amplificación empleadas en el caso tratado con ChrimsonR.
  4. Requisitos tisulares. La estrategia presupone una población celular superviviente y vías visuales íntegras; no es aplicable a cualquier causa de ceguera. 

Conclusión

    El Nobel de Medicina 2026 consagra una tecnología que nació de la fotobiología microbiana y que en la visión ha encontrado tanto su laboratorio como una de sus primeras salas de hospital.

    Para el oftalmólogo, la optogenética representa una categoría nueva de estrategias en investigación para enfermedades con pérdida avanzada de fotorreceptores —agnósticas del genotipo y basadas en la expresión ectópica de opsinas en células ganglionares, células bipolares o conos residuales, según la estrategia—, cuyos resultados clínicos documentados son por ahora parciales: el resultado de un caso no demuestra una eficacia generalizable ni una recuperación de visión normal.

    ¿Qué es la optogenética en términos médicos?

    Es una técnica que combina genética y óptica para controlar la actividad eléctrica de tipos celulares específicos mediante la expresión de proteínas sensibles a la luz (opsinas) y su iluminación con precisión de milisegundos.

    ¿Por qué ganó el Nobel de Medicina 2026?

    Por los descubrimientos de Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética, que permitieron mostrar cómo las células nerviosas configuran recuerdos, emociones y conducta en el cerebro vivo.

    ¿Puede la optogenética curar la retinosis pigmentaria?

    No la cura, pero en fases avanzadas puede restaurar respuestas visuales parciales: un paciente con retinosis pigmentaria descrito por Sahel y colaboradores en 2021 (ChrimsonR en células ganglionares, con gafas de estimulación) recuperó percepción, localización y conteo de objetos.

    ¿Qué células se modifican en la terapia optogenética ocular?

    Principalmente las células ganglionares (las más estables en la degeneración), aunque también se investigan células bipolares y conos residuales sin sensibilidad a la luz.

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    Dengue y doxiciclina: advierten sobre riesgos de tomarla

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    Foto de Igud Supian: https://www.pexels.com/es-es/foto/mosquito-calcetin-la-sangre-29033744/

    La Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales alerta que recurrir a este fármaco no cuenta con aval clínico y puede poner en riesgo la vida.

    La automedicación vuelve a encender las alarmas en el ámbito de la salud pública. La alerta fue emitida formalmente por la Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales (SPEIT), institución que se pronunció frente a la circulación de diversas publicaciones periodísticas que han venido presentando este antibiótico como si fuera una alternativa eficaz. A través de su cuenta en la red social X, el sitio especializado Salud con Lupa, recurrir a este fármaco representa una amenaza concreta: «Automedicarse con doxiciclina para tratar el dengue puede retrasar la atención de complicaciones que amenazan la vida».

    El eje de la preocupación de los especialistas radica en una confusión terapéutica de fondo. El dengue es una infección provocada por un virus transmitido por mosquitos, mientras que la doxiciclina corresponde estrictamente a la familia de los antibióticos, fármacos diseñados para combatir bacterias y no agentes virales. A la fecha, la comunidad médica internacional y los gremios científicos no cuentan con ensayos clínicos concluyentes que avalen el beneficio real de este medicamento en pacientes infectados con el virus del dengue.

    Comunicado de la Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales sobre el dengue.

    La institución científica remarcó su postura crítica ante las notas de prensa que difunden propiedades curativas no comprobadas. Tal como subrayó la entidad en la alerta recogida por saludconlupa.com, el gremio «lanza esta advertencia ante publicaciones periodísticas que presentan como eficaz un antibiótico cuyo beneficio contra el dengue todavía no está demostrado». Este tipo de mensajes confusos puede generar una falsa sensación de seguridad en las personas, llevándolas a postergar la visita oportuna a un establecimiento de salud cuando aparecen los primeros signos de alarma.

    El verdadero peligro de ingerir fármacos no indicados durante el curso de la enfermedad no solo reside en los posibles efectos adversos del compuesto, sino principalmente en la pérdida de tiempo valioso. El dengue puede evolucionar con rapidez hacia cuadros graves caracterizados por extravasación severa de plasma, hemorragias o fallas orgánicas. Si una persona cree erróneamente que la infección está controlada mediante el consumo de antibióticos por cuenta propia, pasa por alto el monitoreo clínico de plaquetas, hematocrito y presión arterial. En esos escenarios críticos, un retraso de 24 o 48 horas en recibir soporte médico intensivo o hidratación intravenosa adecuada suele marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

    Frente a este escenario, las recomendaciones sanitarias se mantienen claras: ante la manifestación de fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolores musculares, articulares o manchas en la piel, se debe acudir de inmediato al centro de salud más cercano y evitar cualquier tipo de automedicación. Las sociedades médicas enfatizan que la desinformación en tratamientos farmacológicos cuesta vidas, por lo que instan a la ciudadanía a verificar siempre la rigurosidad científica de los contenidos que comparten en plataformas digitales.

    *En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

    Foto: Igud Supian

    La inteligencia artificial acelera el comercio en todo el mundo

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    La infraestructura para el desarrollo tecnológico acelera los intercambios internacionales y lleva la conectividad económica hasta un histórico registro de 25,8%.

    La expansión de la tecnología de vanguardia está reconfigurando las dinámicas económicas del planeta. La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como la gran protagonista y el principal motor del comercio mundial, superando con holgura los frenos que suponían los aranceles y las recientes turbulencias geopolíticas. Así lo confirma la última edición del informe DHL Globalization Tracker, una investigación elaborada en conjunto por la empresa de logística DHL y la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York (NYU Stern).

    El reporte, denominado formalmente DHL Global Connectedness Tracker, tomó como base el análisis exhaustivo de más de 30′ millones de datos enfocados en flujos internacionales de comercio, capital, información y personas. Los resultados demuestran una solidez inédita: la globalización ha alcanzado un nivel histórico récord del 25,8%, empujada por una demanda tecnológica sin precedentes.

    Durante la primera mitad de 2026, el intercambio de mercancías registró su ritmo de crecimiento más acelerado en los últimos 15 años, si se deja de lado el periodo extraordinario de rebote tras la pandemia de COVID-19. En el centro de esta aceleración se ubica la infraestructura física que hace posible la inteligencia artificial, destacando componentes como los semiconductores avanzados y los equipos especializados para la transmisión de datos. Estos elementos tecnológicos explicaron el 76% de todo el incremento del comercio durante el primer trimestre de 2026, una cifra notable frente al 42% documentado en el mismo ciclo del año previo.

    Respecto a este fenómeno, John Pearson, director general de DHL Express, remarcó la importancia operativa del sector: «Lo que define hoy el comercio mundial es la IA, no los aranceles. Cada consulta de inteligencia artificial depende de la logística: los chips, los equipos de red y todos los componentes deben llegar a tiempo y al lugar correcto. En DHL conectamos a las empresas y los mercados detrás de estas cadenas de suministro complejas».

    El impacto de las fricciones políticas y comerciales ha resultado considerablemente más acotado de lo previsto por los analistas. A pesar de los fuertes gravámenes aplicados en Estados Unidos —los más elevados en décadas—, así como de las consecuencias derivadas de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, el comercio internacional demostró una notable capacidad de adaptación. Únicamente aquellas economías directamente ligadas a dicha ruta marítima acusaron caídas pronunciadas, como Arabia Saudita (-37%) y Emiratos Árabes Unidos (-7%) en los primeros cinco meses de 2026. Además, Estados Unidos representa el 13% de las compras globales y cerca de la mitad de sus importaciones quedaron fuera de los recargos arancelarios desde agosto de 2026, lo que llevó a diversos países a diversificar sus destinos de exportación en vez de optar por represalias.

    En esa línea, las previsiones indican que el intercambio global de bienes experimentará un avance anual promedio del 3,4% hasta 2029, un ritmo superior al 2,7% del periodo previo. Sobre esta resiliencia, Steven A. Altman, director de la Iniciativa DHL sobre Globalización en NYU Stern, sostuvo: «Lo sorprendente no es solo que el comercio siga creciendo pese a los obstáculos, sino que las perspectivas son mejores que antes de que estallaran las crisis. La demanda de bienes que solo se producen de forma eficiente con colaboración entre países mantiene los flujos activos, y las empresas se adaptan constantemente».

    En el plano regional, Asia Oriental y el Pacífico lideró la expansión con un alza del 24% entre enero y mayo de 2026, acompañada por Europa con un 12% y el África subsahariana con un 11%. Aunque el intercambio directo entre Estados Unidos y China pasó de representar el 3,5% del comercio mundial en 2015 al 1,6% en 2026, el informe descarta una fractura del planeta en bloques aislados. La interdependencia se mantiene por vías indirectas e insumos compartidos, demostrando que la cooperación tecnológica global sigue marcando la pauta.

    *En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

    Dark Rally: el videojuego peruano que une advergaming y esports

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    Foto: Difusión

    El título de carreras de Plop Studio supera 975 mil descargas y lanza un concurso nacional para convertir al ganador en un personaje oficial del juego.

    El desarrollo de videojuegos en el Perú continúa dando pasos firmes hacia la consolidación comercial y creativa. La desarrolladora local Plop Studio presentó de manera oficial su título de carreras Dark Rally, en una jornada pensada para visibilizar el avance de la industria nacional del entretenimiento interactivo y tender puentes con el sector corporativo. La propuesta central no solo gira en torno a la velocidad en pista, sino también al aprovechamiento estratégico del advergaming, un modelo donde las marcas interactúan con comunidades digitales sin interrumpir la experiencia lúdica de los usuarios.

    La gran novedad anunciada durante la presentación es la convocatoria al primer concurso nacional de Dark Rally. Se trata de una competencia abierta que otorgará una recompensa inédita para el ecosistema local: el jugador que demuestre el mejor desempeño al volante virtual se convertirá en un personaje oficial dentro del videojuego. De esta forma, el usuario ganador quedará inmortalizado en el código y el apartado visual del título, integrándose formalmente en las futuras actualizaciones que el estudio limeño libere para la comunidad global.

    El proyecto de Plop Studio cuenta con un recorrido sólido en el mercado digital. A la fecha, la entrega supera las 975.000 descargas acumuladas y se encuentra disponible tanto en computadoras a través de la plataforma Steam como en dispositivos móviles. Esta presencia multiplataforma ratifica la intención del estudio por construir propiedades intelectuales competitivas y sostenibles desde el país, orientadas tanto al público casual que juega en el teléfono como a entusiastas de la simulación en ordenador.

    Foto: Plop! Studio

    Durante la cita oficial, que congregó a periodistas especializados, creadores de contenido, figuras públicas de internet y representantes de las industrias tecnológica y automotriz, los voceros de Plop Studio detallaron la historia del equipo y la evolución técnica que ha experimentado Dark Rally. En la exposición se hizo énfasis en el crecimiento sostenido del ecosistema gamer en el Perú, compartiendo cifras sobre cómo los videojuegos representan hoy espacios dinámicos de activación, visibilidad de marca y engagement directo con públicos jóvenes que consumen cada vez menos publicidad en medios tradicionales.

    Como parte de la experiencia inmersiva del lanzamiento, los asistentes formaron parte de una competencia amistosa montada sobre simuladores de conducción profesionales. Los invitados tomaron el control de los volantes y pedales para marcar el mejor tiempo de la noche en los circuitos del juego, experimentando de primera mano la física, la ambientación y la exigencia competitiva que define a esta propuesta automovilística. Con iniciativas de este tipo, el estudio busca demostrar que el software de entretenimiento gestado a nivel local tiene las capacidades técnicas para convocar a marcas de primer nivel y ofrecer a los jugadores desafíos a la altura de las tendencias internacionales del sector tecnológico.

    *En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

    Edificios inteligentes en una era de hiperconexión

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    En América Latina, menos del 3% de las edificaciones se ajustan a este concepto. Conoce cómo la convergencia tecnológica y la gestión de energía están transformando el sector.

    Un edificio inteligente no se define por la cantidad de equipos conectados, sino por su capacidad para interconectar y aprovechar la información que estos generan. El objetivo final de esta arquitectura tecnológica es optimizar aspectos clave de la edificación: eficiencia energética (gestión optimizada del consumo), seguridad integral (monitoreo y control centralizado) y confort y operación (respuesta adaptada a las necesidades de los ocupantes y del negocio).

    En este proceso, la infraestructura física deja de ser un componente secundario para convertirse en el habilitador fundamental que permite a los diferentes sistemas comunicarse y evolucionar de manera integrada, evitando que operen como “islas” independientes.

    “Para que un edificio sea realmente inteligente, sus sistemas no pueden funcionar como islas. La infraestructura debe permitir integrar, operar y evolucionar el edificio a lo largo de su ciclo de vida”, señala Juan Pablo Borray, Business Development Manager for Enterprise de Panduit LATAM.

    El panorama en América Latina: un amplio margen de desarrollo

    La adopción de este concepto muestra una brecha significativa a nivel regional, lo que representa una oportunidad de modernización para proyectos nuevos y existentes:

    ÁmbitoAdopción de Edificios Inteligentes
    América LatinaMenos del 3%
    A nivel globalAlrededor del 10%

    Para cerrar esta brecha, especialista de Panduit -empresa líder mundial en soluciones de conectividad, energía y redes- destacan la importancia de diseñar la infraestructura física con las condiciones necesarias para soportar nuevas aplicaciones desde su origen.

    La convergencia tecnológica exige que redes de datos, seguridad, videovigilancia, iluminación, control de acceso y automatización compartan una infraestructura común. Dado que los sistemas de cableado tienen ciclos de vida de 15 a 20 años o más, su diseño debe anticipar tanto las necesidades actuales como las futuras mediante cuatro pilares: disponibilidad, escalabilidad, capacidad de gestión y adaptabilidad.

    El incremento de dispositivos distribuidos (como cámaras, puntos de acceso inalámbrico, sistemas audiovisuales y elementos de automatización) exige resolver de manera simultánea las necesidades de conectividad y alimentación eléctrica. En esta evolución, se incorporan tecnologías como los Sistemas de Alimentación Eléctrica con Gestión de Fallas (FMPS), una arquitectura centralizada que permite llevar energía a distancias de hasta dos kilómetros, simplificar las instalaciones al reducir rutas paralelas redundantes, concentrar las fuentes de respaldo (UPS) y asegurar la continuidad operativa mediante mecanismos de monitoreo y protección orientados a elevar la seguridad del sistema.

    La evolución de la base física habilita la integración de analítica de datos e inteligencia artificial. Al unificar la información de redes e infraestructura, los inmuebles avanzan hacia modelos capaces de detectar condiciones, prever mantenimientos y tomar decisiones operativas de forma autónoma.

    “Estamos pasando de una infraestructura que simplemente conectaba equipos a una plataforma física que permite que el edificio recopile información, la transporte y la utilice para responder mejor a las necesidades del negocio y de las personas”, explica Borray.

    El diseño de redes abiertas, escalables, verificables y administrables desde el inicio garantiza que las edificaciones incorporen innovaciones tecnológicas continuas sin necesidad de reconstruir su base tecnológica.

    Sensores, IA y audios de WhatsApp: la tecnología de YakuSmart para optimizar el riego agrícola

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    Esta plataforma procesa datos satelitales y reportes de campo en tiempo real para indicar a las agroexportadoras el momento y volumen exacto de agua que requieren sus cultivos, ahorrando valiosos recursos.

    La startup peruana YakuSmart ha desarrollado una plataforma capaz de ayudar a las empresas agroexportadoras a optimizar el riego de sus cultivos, mejorando la productividad y elevando el valor de las frutas en el exigente mercado internacional. Con el cofinanciamiento y respaldo técnico de ProInnóvate, esta innovación busca solucionar uno de los mayores debilidades del sector: la gestión eficiente de los recursos hídricos y energéticos.

    ¿Cómo funciona esta tecnología en el campo? La fortaleza de YakuSmart radica en la integración de múltiples fuentes de información. La plataforma recolecta datos provenientes de sensores agroclimáticos, imágenes satelitales y análisis de suelo, los cuales se cruzan con la información que el propio personal de campo recoge en su día a día.

    Lo disruptivo de esta propúesta tecnológica es cómo se procesa esta data: los operarios envían reportes mediante mensajes de voz por WhatsApp, y el sistema, apoyado en herramientas de inteligencia artificial, los procesa en tiempo real.

    A partir de este análisis, los modelos predictivos de la startup entran en acción para generar recomendaciones precisas y segmentadas por lote. Así, los agricultores saben con exactitud la cantidad y el momento idóneo para abrir las válvulas de riego.

    Resultados tangibles: más calidad y ahorro de agua

    El impacto de YakuSmart ya se mide en el terreno. Actualmente, monitorean 120 hectáreas y trabajan con nueve clientes enfocados en cultivos de alto valor como uva de mesa, palta, granada, espárrago y arándano, con proyecciones de expandirse pronto a los cítricos.

    La viabilidad del modelo ha sido puesto a prueba en Arequipa, donde una agroexportadora de granada logró incrementar en un 15 % el valor exportable de su fruta. La precisión en el riego permitió que una mayor proporción de la cosecha alcanzara el codiciado “calibre premium”.

    En Ica, otra compañía dedicada a la uva de mesa redujo su consumo de agua en aproximadamente 12 mil metros cúbicos durante una campaña. Además, ahorró 450 galones de diésel en comparación con periodos anteriores. Este resultado es vital si se considera que los fundos se encuentran en una zona de alto estrés hídrico.

    El desarrollo de YakuSmart no es un caso aislado, sino fruto del ecosistema de emprendimiento peruano. La startup forma parte del portafolio del Programa de Aceleración de la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Trujillo, una de las 38 entidades de soporte impulsadas por ProInnóvate en el país.

    Su enfoque en resolver problemas críticos también ha captado la atención internacional. Recientemente, YakuSmart fue elegida entre las 10 startups a nivel global por la iniciativa Legado de la Fundación Bayer (Alemania) para participar en su programa Scale Up, un reconocimiento a soluciones tecnológicas con alto impacto social en agricultura y seguridad alimentaria.

    A mediano plazo, la empresa tecnológica peruana no se conforma solo con el agua: ya preparan la ampliación de sus herramientas de inteligencia de datos para optimizar también los procesos de fertilización y sanidad de los cultivos, consolidando su papel como un aliado clave para la competitividad de la agroexportación nacional.

    Del prompt al proceso

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    En el cuarto año desde la popularización de la inteligencia artificial generativa, comienza a cobrar fuerza otra forma de uso a través de los agentes.

    Por Juan Carlos Luján, columnista.

    Casi sin darnos cuenta, estamos pasando de una inteligencia artificial que conversa y genera contenidos a una que también puede ejecutar tareas. ChatGPT apareció el 30 de noviembre de 2022 y fue una puerta de entrada a la IA generativa para el público masivo. Ya estamos en el cuarto año desde su lanzamiento. Mientras seguimos aprendiendo a conversar con estas herramientas, empieza a cobrar fuerza otra forma de utilizarlas. 

    Podemos describir este cambio con una expresión sencilla: del prompt al proceso. El prompt es la instrucción que damos a la IA. Aprendimos a escribirlo mejor, agregar contexto y detalles, precisar el resultado y pedir correcciones. Ahora esa instrucción también puede poner en marcha una secuencia de acciones. La respuesta puede convertirse en el punto de partida de un trabajo que la herramienta ayuda a ejecutar. 

    Antes le pedíamos que redactara un correo y nosotros lo copiábamos para enviarlo. Le solicitábamos información sobre un trámite y luego abríamos la página para realizarlo. Nos ayudaba a preparar los datos de una inscripción, pero completar el formulario seguía siendo nuestra tarea. Entre la respuesta y el resultado había varios pasos que debíamos realizar. 

    Con una IA que tiene funciones de agente, parte de ese recorrido puede delegarse. Según las herramientas disponibles y los permisos concedidos, puede buscar información, navegar por una página, trabajar con archivos y completar campos. Para hacerlo, combina la interpretación del encargo con acciones sobre un entorno digital. La conversación sigue presente, pero ahora también permite orientar y supervisar la ejecución. 

    Hay, sin embargo, un detalle que debemos considerar. Las funciones agénticas más avanzadas suelen estar disponibles en versiones de pago de modelos como ChatGPT, Gemini o Claude. Por eso, antes de incorporarlas al trabajo, también debemos evaluar si el tiempo que permiten ahorrar justifica esa inversión. 

    En este video verán cómo encargo a un agente llenar un formulario en línea. La herramienta identifica los campos, coloca información y avanza por las opciones disponibles. Durante el recorrido solicita mi intervención en determinados momentos. La escena permite observar cómo una instrucción se convierte en un proceso y dónde aparece la participación del usuario. 

    El ejemplo parece sencillo, pero plantea una diferencia importante. Ya no necesitamos indicar cada movimiento para que la herramienta avance. Podemos definir el objetivo y permitir que resuelva parte del recorrido. Esto cambia lo que debemos aprender. Además de formular buenas preguntas, necesitamos saber encargar tareas, establecer límites y reconocer cuándo intervenir. 

    Los agentes también pueden revisar archivos en nuestra computadora, navegar por la web e incluso participar en la creación o edición de contenidos audiovisuales. Para obtener buenos resultados, sin embargo, debemos proporcionar los insumos necesarios: paleta de colores, gráficos, estilo, efectos, secuencias y otras indicaciones sobre el resultado esperado. 

    Agentes comerciales 

    En el mundo empresarial ya existen soluciones locales. Hace unos días conocí productos desarrollados por startups peruanas que incorporan inteligencia artificial en sus procesos. Maravia, de Carlos Arauco, y VUA Cosmetics, de Stefano Mory, fueron dos de los casos que llamaron mi atención. 

    Durante una conferencia organizada por UTEC Ventures, Arauco explicó que Maravia es un ERP que cuenta con seis agentes autónomos capaces de vender, cobrar, facturar, analizar y proyectar desde WhatsApp. Hizo una breve demostración ante los asistentes y señaló que el producto está orientado a las Mypes. 

    Mory explicó, por su parte, que su empresa emplea inteligencia artificial para obtener recomendaciones, a partir de un test en línea, sobre combinaciones de ingredientes según el tipo de cabello. La tecnología también les permite estimar cuánta materia prima necesitará el laboratorio semana a semana. De esta manera, la marca puede desarrollar fórmulas personalizadas y reducir la acumulación innecesaria de ingredientes y desperdicios en una producción bajo demanda. 

    Tanto Arauco como Mory advirtieron sobre la importancia de la supervisión humana y de la ética en el uso de estas tecnologías. 

    Estos casos muestran cómo la inteligencia artificial comienza a integrarse en procesos que antes dependían casi completamente de la intervención humana. En los sistemas agénticos aparece, además, otra característica: la capacidad de tomar decisiones operativas dentro de una tarea, como elegir una herramienta, identificar el siguiente paso o intentar otra ruta ante un obstáculo. 

    La misma lógica se aplica cuando somos nosotros quienes encargamos una tarea a un agente. Si le pedimos completar un formulario, preparar una respuesta o comparar alternativas, debemos definir hasta dónde puede avanzar por su cuenta y en qué momento debe detenerse para que intervengamos. 

    Por eso debemos precisar qué significa actuar con nuestra autorización. Podemos aprobar un encargo completo y fijar sus límites desde el inicio. No necesariamente habrá una consulta después de cada clic. Las confirmaciones adicionales dependerán de la herramienta, sus reglas y la acción que esté realizando. Si esperamos que siempre nos pregunte antes de cualquier movimiento, podríamos terminar supervisando menos de lo necesario. 

    La revisión tampoco puede limitarse al resultado final. Un formulario puede estar completo y contener información equivocada. Un archivo puede quedar ordenado y haber perdido un dato relevante. Supervisar exige comprobar qué hizo la herramienta, qué información utilizó y si respetó el encargo. Que una tarea termine no demuestra que esté bien realizada. 

    La presencia de los agentes también tiene consecuencias para la formación de periodistas, docentes, administrativos y otros profesionales. Enseñar IA requiere ahora enseñar a organizar procesos. Podemos identificar tareas repetitivas, decidir cuáles delegar y establecer puntos de revisión. El ahorro de tiempo debe evaluarse después de comprobar el resultado. Automatizar sin entender el trabajo puede trasladar los errores a una ejecución más rápida. 

    Del prompt al proceso significa ampliar nuestras habilidades. La instrucción inicia el trabajo, pero el criterio debe acompañarlo. Seguimos siendo responsables de lo que encargamos, de los límites que establecemos y de las consecuencias del resultado. 

    La IA asiste. El profesional decide. Cuando también ejecuta, aprender a delegar se vuelve parte de nuestra competencia profesional.

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