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DOBLE CHECK PODCAST: Huawei renueva su catálogo en el Perú con foco en la salud

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La marca presentó cinco dispositivos en el país, destacando el Watch D3 con monitoreo de presión arterial y funciones preventivas para el cuidado de la salud.

En un nuevo episodio de Doble Check Podcast, aprovechamos la presencia en el país de Carlos Morales, director de Relaciones Públicas de Huawei para América Latina, para conocer más detalles sobre la llegada oficial a nuestro país de nuevos dispositivos inteligentes, que fueron revelados mundialmente hace apenas unos días en Múnich, Alemania. Esta renovación de equipos llega al Perú con un marcado énfasis en la monitorización avanzada de la salud, la autonomía energética y el diseño ergonómico.

El anuncio central giró en torno al segmento de dispositivos tecnológicos para vestir (wearables). Entre las novedades destaca el reloj inteligente Watch D3, un equipo diseñado específicamente para la gestión de métricas médicas críticas. “Es el único reloj capaz de monitorear la presión arterial pero además lo hace con una precisión muy alta, tiene certificaciones médicas y tiene algo que nosotros denominamos comunidades de salud y alertas”, explicó Morales. A través de este sistema de alertas comunitarias, los usuarios pueden configurar parámetros para que, si variables como el ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno en sangre o la presión arterial escapan de los rangos normales, se envíe una notificación inmediata a un círculo de hasta 20 contactos, incluidos familiares directos y médicos de cabecera.


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A diferencia de los dispositivos convencionales, el Watch D3 mantiene una bolsa y una microbomba de aire en su correa para realizar tomas de presión física, que es su característica desde el primer modelo. Además, integra programas preliminares de investigación clínica adaptados al usuario. Uno de ellos es el estudio de riesgo de diabetes y el otro es el análisis no invasivo de MAPA (monitoreo ambulatorio de presión arterial). Este último permite reemplazar las tradicionales 20 mediciones diurnas y siete nocturnas de los tensiómetros médicos por un esquema optimizado de cuatro tomas durante el día y tres durante la noche, facilitando un control continuo y sin interrupciones severas del descanso diario.

Junto a este dispositivo médico, la marca anunció la serie de relojes GT7, diseñada para deportistas y usuarios que buscan una gestión integral del rendimiento físico. Este modelo ofrece registro para más de 100 disciplinas deportivas y una batería con autonomía de hasta tres semanas continuas en su versión de caja de 46 milímetros. La gama también incluye sensores PPG de alta precisión, registros de temperatura cutánea y métricas diarias de preparación física y bienestar emocional, asistidas por algoritmos internos que analizan la calidad del sueño y la recuperación muscular previa.

Buscamos que [LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL] sea una ayuda si quieres decirlo de esa manera invisible para el usuario, como esta mano que te dice ‘mira, aquí está lo que estás buscando y que probablemente no lo sabías’

El despliegue de novedades en el país se complementa con la tableta MatePad Air, orientada a tareas de productividad y creación de contenido en un cuerpo ultraligero, y dos opciones diferenciadas de audio inalámbrico: los auriculares intrauditivos FreeBuds Neo, dotados de cancelación activa de ruido que ajusta el aislamiento analizando el entorno hasta 400.000 veces por segundo, y los audífonos de diseño abierto FreeClip 2S, que apuestan por la comodidad prolongada mediante un puente de aleación de níquel-titanio y tungsteno para escuchar música sin aislar los ruidos del entorno urbano.

Carlos Morales subrayó que para Huawei más que habilitar funcionalidades de IA a disposición de los usuarios, la tienen integrada en el funcionamiento de sus dispositivos para mejorarlas. “Buscamos que sea una ayuda si quieres decirlo de esa manera invisible para el usuario, como esta mano que te dice ‘mira, aquí está lo que estás buscando y que probablemente no lo sabías'”. Morales recalcó asimismo la vigencia del negocio de teléfonos inteligentes de la firma, el cual registró un crecimiento interanual de 120% en América Latina.

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Productos contra la anemia de empresa ayacuchana despiertan interés de inversionistas en Brasil

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Nutri H presentó su línea de alimentos nutritivos ante inversionistas y aliados estratégicos durante la conferencia internacional Impact Minds.

Los productos de la empresa ayacuchana Nutri H, creadora de una línea de alimentos orientados a combatir la anemia en niños y gestantes, despertaron el interés de inversionistas y representantes empresariales durante la conferencia internacional Impact Minds de Latimpacto, realizada en Manaos, Brasil.

Esta innovación, finanicada por el programa ProInnóvate, cobra relevancia en un contexto donde la anemia afecta al 34.9% de los niños de 6 a 35 meses de edad en el Perú, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

La empresa participó en este encuentro internacional como una de las diez startups latinoamericanas seleccionadas por la Fundación Bayer, a través de su iniciativa Legado para América Latina y el Caribe.

“Nos sentimos muy emocionados de haber participado en Brasil, donde realizamos una presentación y exhibimos nuestros productos ante representantes de Bayer y empresarios de Brasil, México, Colombia y otros países”, expresó Julio Garay Barrios, fundador de Nutri H.

El emprendedor destacó que la propuesta generó atención entre representantes empresariales de Suiza y Guatemala, quienes conocieron la experiencia de Nutri H y mostraron interés en explorar oportunidades para llevar sus productos a nuevos mercados.

Startups latinoamericanas con impacto social

Además de Nutri H, en el encuentro participaron tres startups latinoamericanas (dos de Chile y una de Argentina), que presentaron soluciones con impacto socioambiental y oportunidades de crecimiento ante inversionistas y aliados estratégicos.

Las cuatro empresas participantes en Impact Minds fueron seleccionadas entre las diez startups elegidas por la Fundación Bayer (Alemania), mediante su iniciativa Legado, tras un proceso regional que recibió 625 postulaciones provenientes de 10 países.

Como parte de este reconocimiento, las startups accedieron al Scale-Up Program, una iniciativa que brinda mentorías, visibilidad y conexiones estratégicas para fortalecer sus modelos de negocio y consolidar su crecimiento en el mercado.

Legado es un programa de Bayer Foundation impulsado por Endeavor, cuyo objetivo es acompañar a startups que desarrollan soluciones frente a desafíos sociales y ambientales, promoviendo oportunidades de innovación y escalamiento en la región.

Cuando la crueldad llegó a las aulas universitarias

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La fundadora del Proyecto Libertad comenta sobre el triste episodio del envenenamiento intencional de seis gatos que vivían en los espacios de la Escuela de Nutrición y Obstetricia de la Universidad de San Marcos.

Por Heidi Paiva Pachas, fundadora del Proyecto Libertad.

El último 6 de septiembre del 2026, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) fue escenario de un hecho que no solo estremeció a su comunidad, sino que debería avergonzar a todo el país: seis gatos que vivían en los espacios de la Escuela de Nutrición y Obstetricia fueron envenenados de manera cruel y claramente intencional. Seis inocentes encontraron la muerte al tratar de saciar su hambre.


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Los estudiantes encontraron los platos con paté mezclado con veneno y, sobre la vereda del campus, los cuerpos sin vida de Teodora, Gemelito, Cleopatra, Melón y Ari; Bolaños, el sexto, aún está desaparecido. Estos animales no eran extraños: convivían a diario con estudiantes, docentes y trabajadores. Eran alimentados y cuidados por voluntarios que incluso les buscaban hogares. Eran los compañeros de largas jornadas de los universitarios que los sentían parte de su familia.

Lo que ocurrió no es un simple acto de vandalismo. La Ley 30407, Ley de Protección y Bienestar Animal, tipifica el maltrato animal como delito y establece penas privativas de libertad cuando el maltrato causa la muerte del animal. En este caso, la sanción puede alcanzar hasta cinco años de cárcel, y el uso de veneno constituye una circunstancia agravante. Estamos, pues, ante un delito grave, penado con cárcel, cometido nada menos que dentro de una institución educativa. Y no se trata de un hecho aislado: los propios estudiantes denuncian que no es la primera vez que ocurre algo así en el campus. La impunidad, cuando se repite, se convierte en complicidad.

los propios estudiantes denuncian que no es la primera vez que ocurre algo así en el campus.

Pero hay algo que debería dolernos más allá de la ley. San Marcos es la universidad más antigua de América, una casa de estudios que se presenta como formadora de profesionales con valores, con sentido de la justicia y respeto por las normas.

¿Qué clase de persona puede convivir con estudiantes, docentes y trabajadores, y a la vez planificar y ejecutar el envenenamiento de seres vivos que sienten dolor?

¿Qué tipo de individuo decide que un animal abandonado -víctima, además, de otro delito, el de abandono- merece morir entre espasmos y sufrimiento?

¿Qué corazón, qué conciencia, qué formación permite algo así?

La presencia de alguien capaz de esto dentro de una institución educativa no es un detalle menor. Es una señal de alerta roja sobre la ausencia de empatía, de valores y de responsabilidad que se supone debería caracterizar a quienes forman parte de la comunidad sanmarquina. Una universidad que forma profesionales no puede permitirse tener entre sus filas a personas que cometen delitos graves. Porque el que mata a un animal hoy, mañana puede hacerlo con un ser humano. La crueldad nunca se detiene.

¿Qué sucede en San Marcos? Lo que ha ocurrido exige una respuesta institucional firme, inmediata y ejemplar. No basta con lamentar los hechos ni con emitir comunicados vacíos. No basta con prometer investigaciones que nunca llegan. La universidad tiene la obligación legal y moral de identificar a los responsables, denunciarlos ante el Ministerio Público y garantizar que un delito de esta magnitud no vuelva a repetirse.


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El llamado es directo a la rectora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Jeri Gloria Ramón Ruffner de Vega: su gestión tiene la responsabilidad histórica de garantizar que ningún otro gato, ningún otro ser sintiente, vuelva a ser víctima de semejante crueldad dentro del campus. Que se investigue a fondo. Que se sancione a los culpables. Que se implementen medidas concretas de protección animal. Que su rectorado pase a la historia no por haber ignorado un delito grave, sino por haber defendido la vida y la justicia dentro de la universidad más antigua del continente.

Una universidad que no protege la vida no puede pretender formar profesionales íntegros. La grandeza de San Marcos no se mide solo por su historia ni por sus rankings, sino por la coherencia entre lo que enseña y lo que permite que ocurra dentro de ella.

Hoy, esa coherencia está en entredicho. Es hora de que las autoridades actúen en base a la gravedad que el caso tiene. Porque la crueldad no puede estar presente dentro de las aulas. Y la justicia no puede seguir esperando.

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Perú se posiciona como referente de sostenibilidad en América Latina con cinco proyectos finalistas en Premios Verdes 2026

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Iniciativas peruanas que ya generan resultados medibles, buscan poner al país en lo más alto de la sostenibilidad regional.

Con una destacada representación nacional, el Perú se ha consolidado entre los países con mayor número de finalistas en la edición 2026 de Premios Verdes, tras superar una rigurosa selección de 52 iniciativas procedentes de 12 países. Las propuestas peruanas competirán en la fase internacional del certamen, que se realizará del 19 al 22 de octubre en la ciudad de Cuenca, Ecuador, posicionando la innovación ambiental del país en la agenda regional.

Los proyectos peruanos seleccionados destacan por su impacto tangible en los territorios donde operan. Entre sus principales logros figuran la recuperación de 13 millones de metros cúbicos de agua al año mediante conocimientos ancestrales, el impulso a la acción climática en Machu Picchu, la reutilización integral de aguas residuales en zonas desérticas y la movilización de más de US$ 40 millones para fortalecer la economía de familias rurales.

Respecto al nivel de la convocatoria, Gustavo Manrique, presidente y cofundador de Premios Verdes, señaló que esta selección refleja la evolución de la agenda ambiental en el continente. “Los 52 finalistas son una radiografía de las soluciones que está generando América Latina frente a sus grandes desafíos. Estamos viendo conocimiento ancestral que vuelve a tener vigencia frente a la crisis del agua, nuevas formas de financiar la sostenibilidad, tecnología aplicada a la conservación y modelos de ciudades que responden al cambio climático”, destacó.

Entre las iniciativas finalistas en la gestión del recurso hídrico y desarrollo urbano sostenible se encuentran Aquarestaura (Aquafondo) y Vive Paracas (Convive Grupo Inmobiliario). La primera recupera amunas y qochas en las montañas de Lima, alcanzando más de 3,900 hectáreas de ecosistemas recuperados para beneficiar a 225,000 personas. Por su parte, el proyecto Vive Paracas desarrolla en Pisco un modelo de comunidad urbana que reutiliza el 100 % de sus aguas residuales para el riego de 27,000 m² de infraestructura verde, logrando un ahorro hídrico del 71 %.

En el ámbito de la gestión ambiental y turismo de impacto, resalta la propuesta ejecutada en Machu Picchu por Green Initiative en la categoría Ciudades y Comunidades Resilientes. Presentado como el primer destino turístico del mundo en obtener la certificación Carbono Neutral, el santuario alcanzó una reducción verificada de emisiones del 18.77 % entre 2019 y 2022 mediante la producción de biodiésel, la pirólisis de residuos, el transporte sostenible y la reforestación de un millón de árboles nativos.

Inclusión financiera y desarrollo rural

Por el lado de la inclusión financiera y desarrollo rural, destacan los modelos presentados por Caja Cusco y Financiera Confianza en la categoría Finanzas. Caja Cusco ha canalizado más de US$ 40 millones hacia 15,700 familias de 12 departamentos para promover prácticas agrícolas resilientes. En tanto, Financiera Confianza impulsa una plataforma digital que facilita créditos a microempresas y al sector agropecuario para financiar hasta diez tipos de actividades económicas sostenibles en zonas de difícil acceso.

La participación de estos proyectos en Cuenca no solo abre posibilidades de conexión con inversionistas e instituciones internacionales, sino que plantea el reto de fortalecer su difusión dentro del propio territorio nacional. Promover estas soluciones en el mercado local permitirá generar alianzas estratégicas para escalar sus resultados, consolidando el talento y la capacidad del Perú para liderar modelos de desarrollo de alto impacto social y ambiental.

¿El consumo de azúcar en los niños es igual a hiperactividad?

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Entre prohibir todos los dulces y acostumbrar a los niños a que todo sepa dulce, existe un equilibrio. El pediatra e investigador Enrique Gómez nos cuenta más sobre este interesante tema.

Por Enrique Gómez, MD, MSc.*

Es el cumpleaños de un niño. Hay torta, helado, gaseosa y varios niños corriendo por toda la casa. Al final de la tarde alguien comenta lo que parece evidente: “Comieron demasiada azúcar. Por eso están así”. La explicación parece lógica. Sin embargo, cuando esta idea se ha estudiado de manera controlada, la evidencia no demuestra de forma consistente que consumir azúcar vuelva hiperactivos a los niños. 


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Entonces, ¿significa eso que podemos dejar de preocuparnos por el azúcar? Tampoco. El verdadero problema probablemente no está en el pedazo de torta de un cumpleaños. Está en cuánto hemos acostumbrado a los niños a que todo tenga que saber dulce. 

¿El azúcar realmente causa hiperactividad? 

Esta es una de las creencias más persistentes sobre alimentación infantil. Durante décadas se ha investigado si el azúcar produce cambios importantes en la conducta, la atención o la actividad de los niños. Sin embargo, en estudios controlados, el efecto que muchos padres esperan observar no aparece de manera consistente. 

Incluso existe otro fenómeno interesante: nuestras expectativas pueden influir en cómo interpretamos el comportamiento de los niños. Después de una fiesta, por ejemplo, hay muchos otros factores que pueden explicar que estén particularmente activos: otros niños, juegos, música, regalos, horarios diferentes y excitación. Eso no convierte al azúcar en saludable. Simplemente significa que a veces le estamos atribuyendo el problema equivocado. 

Las consecuencias más importantes del exceso de azúcar no suelen aparecer como una explosión de energía inmediata, sino como un hábito cotidiano que favorece caries, exceso de calorías, aumento de peso y desplazamiento de alimentos con mayor valor nutricional. 

Cambiar azúcar por stevia, sucralosa u otros edulcorantes puede disminuir el azúcar y las calorías de ese producto, pero no necesariamente mejora la alimentación en su conjunto ni cambia el hábito de esperar que todo sea intensamente dulce.

No todo lo dulce es igual 

Una manzana contiene azúcar. También una gaseosa. Pero nutricionalmente no son equivalentes. 

La fruta entera contiene azúcares naturalmente presentes dentro de una estructura que también aporta agua, fibra, vitaminas y numerosos compuestos vegetales. Además, hay que masticarla y normalmente produce mayor saciedad. Una bebida azucarada, en cambio, permite consumir grandes cantidades de azúcar rápidamente y aporta poco valor nutricional. Algo parecido ocurre con muchos postres, cereales azucarados, yogures saborizados, leches chocolatadas y snacks infantiles: el dulzor llega con facilidad, pero sin la misma calidad nutricional. 

La leche también contiene de forma natural lactosa. Eso es muy diferente de comprar una leche a la que se le ha agregado azúcar para hacerla más dulce. 

Por eso, cuando hablamos de disminuir el azúcar en los niños, no estamos hablando de eliminar la fruta ni la leche natural. Estamos hablando principalmente de reducir los azúcares añadidos, es decir, los que agregamos en casa o los que la industria incorpora a alimentos y bebidas. 

El problema empieza cuando todo sabe dulce 

Pensemos en un desayuno infantil frecuente: leche chocolatada, cereal azucarado, yogur de sabores, una barra de cereal y quizá un jugo. Ninguno de esos productos parece extraordinariamente dulce cuando se consume a diario, precisamente porque nos hemos acostumbrado a ellos. Pero un niño puede comenzar el día recibiendo azúcar añadido en prácticamente cada alimento. 

Y ahí aparece un problema menos evidente. 

Los seres humanos nacemos con cierta preferencia por el sabor dulce, pero la intensidad de dulzor que esperamos encontrar en nuestros alimentos también se aprende. Si repetidamente ofrecemos bebidas, cereales y yogures muy dulces, estamos enseñando al paladar a esperar ese nivel de dulzor como normal. 

Después, la leche natural parece insípida. El yogur natural parece demasiado ácido. El agua parece aburrida. 

Ese aprendizaje importa. Cuanto más dulce esperamos que sea la alimentación cotidiana, más difícil resulta disfrutar alimentos menos dulces. 

El agua no necesita azúcar. La leche tampoco. La fruta puede comerse tal como viene. El desayuno no necesita parecer un postre todos los días.

¿Puede el cerebro hacerse “adicto” al azúcar? 

Los alimentos dulces activan circuitos cerebrales relacionados con recompensa y motivación. Eso ayuda a explicar por qué nos gustan y por qué algunos productos pueden resultar especialmente difíciles de moderar. 

Pero conviene usar la palabra “adicción” con cuidado. 

La evidencia en humanos no permite afirmar simplemente que un niño que disfruta mucho los dulces sea adicto al azúcar en el mismo sentido en que una persona puede desarrollar dependencia a nicotina u otras sustancias. 

No hace falta utilizar esa palabra para reconocer un problema real. En la vida cotidiana, muchas veces estamos hablando de hábito, exposición repetida, alta disponibilidad y aprendizaje. 

Y precisamente porque se aprende, también puede modificarse. 

Las bebidas merecen atención especial 

Si hubiera que elegir un lugar donde empezar a reducir el azúcar, probablemente sería este: las bebidas azucaradas. Gaseosas, jugos, tés embotellados, bebidas deportivas, leches saborizadas y algunas bebidas “para niños” pueden aportar bastante azúcar sin producir la misma saciedad que un alimento sólido. Se consumen rápidamente y muchas veces pasan desapercibidas dentro de la rutina. 

Por eso, el exceso de azúcar no siempre llega en caramelos o postres. Muchas veces llega en productos percibidos como normales o incluso saludables. 

Aquí también conviene aclarar algo importante: jugo no es lo mismo que fruta entera. 

Incluso cuando se trata de jugo 100%, no reemplaza a la fruta entera. Gran parte de la fibra se pierde, se consume mucho más rápidamente y resulta fácil beber el equivalente a varias porciones de fruta en pocos minutos. 


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¿Cómo reducir el azúcar sin convertirlo en una guerra? 

Aquí aparece el otro extremo. Una familia puede pasar de ofrecer alimentos dulces constantemente a declarar que el azúcar queda completamente prohibido. Tampoco necesitamos llegar allí. 

Una torta en un cumpleaños, un helado durante una salida familiar o un postre ocasional pueden formar parte de una alimentación saludable. 

El objetivo no debería ser que un niño llegue a los 18 años sin haber probado azúcar. El objetivo es que lo excepcional siga siendo excepcional. 

En casa podemos empezar por algo mucho más sencillo: no agregar azúcar donde no hace falta. Agua como bebida habitual. Leche sin azúcar añadida. Cereales con poco o ningún azúcar añadido. Yogur natural acompañado de fruta. Fruta entera cuando queremos algo dulce. 

Cuando un niño ya está muy acostumbrado a productos azucarados, el cambio puede hacerse gradualmente. Podemos mezclar un cereal azucarado con uno menos dulce, reducir poco a poco el azúcar añadido a una bebida o combinar yogur endulzado con yogur natural hasta que el paladar se adapte. 

No estamos intentando eliminar el gusto por lo dulce. Estamos intentando bajar el volumen. 

¿Y los edulcorantes? ¿La stevia es mejor? 

A primera vista parece una solución perfecta: quitar el azúcar y conservar el sabor dulce. 

Pero aquí también conviene pensar un poco más. Cambiar azúcar por stevia, sucralosa u otros edulcorantes puede disminuir el azúcar y las calorías de ese producto, pero no necesariamente mejora la alimentación en su conjunto ni cambia el hábito de esperar que todo sea intensamente dulce. 

Ese punto importa especialmente durante la infancia. La meta no debería ser solamente reemplazar un ingrediente, sino ayudar a que el paladar se acostumbre progresivamente a menos dulzor. 

Esto no significa que una pequeña cantidad de stevia sea peligrosa ni que debamos alarmarnos por una exposición ocasional. 

Significa algo más útil: la mejor alternativa a una alimentación demasiado dulce no siempre es una alimentación igual de dulce, pero sin azúcar. 

A veces la mejor estrategia es aprender progresivamente a necesitar menos dulzor. 

Entonces, ¿cuánta azúcar? 

En menores de 2 años, las recomendaciones actuales aconsejan evitar los azúcares añadidos. 

Después de esa edad deben seguir siendo una parte limitada de la alimentación. Como referencia, la Academia Americana de Pediatría recomienda menos de 25 gramos —aproximadamente seis cucharaditas— de azúcar añadido al día. 

Pero eso no significa que debamos intentar “utilizar” diariamente esas seis cucharaditas.  Más que obsesionarnos con cada gramo, conviene pensar en el patrón general de la alimentación.  El agua no necesita azúcar. La leche tampoco. La fruta puede comerse tal como viene. El desayuno no necesita parecer un postre todos los días. 

En ese contexto, sí puede existir espacio para un pedazo de torta, un helado o un postre ocasional. El problema aparece cuando lo dulce deja de ser una excepción y se convierte en la base de la rutina. 

Ni miedo ni exceso 

El azúcar no necesita convertirse en el gran enemigo de la infancia. Pero tampoco necesita acompañarla desde el desayuno hasta la cena. 

Podemos permitir que los niños disfruten un postre ocasional sin culpa y, al mismo tiempo, construir una alimentación cotidiana donde el agua sepa a agua, la leche a leche y la fruta aporte buena parte del sabor dulce. Quizás esa sea la diferencia más importante. 

No se trata de criar niños que nunca coman azúcar. Se trata de criar niños que no necesiten que todo sea dulce. 

Cinco ideas clave 

  • La evidencia no demuestra de manera consistente que el azúcar, por sí solo, vuelva hiperactivos a los niños. 
  • El azúcar naturalmente presente en la fruta entera o la leche no debe confundirse con el azúcar añadido a alimentos y bebidas. 
  • El problema principal suele estar en el consumo habitual de productos dulces, especialmente bebidas azucaradas, y no en un postre ocasional. 
  • Sustituir sistemáticamente el azúcar por stevia u otros edulcorantes no necesariamente mejora el hábito si el niño sigue esperando que todo sepa muy dulce. 
  • El objetivo no es eliminar por completo los dulces, sino evitar que el sabor dulce se convierta en la norma cotidiana. 

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Peligro al contestar: qué hay tras esas llamadas en las que nadie te habla

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Especialistas advierten que contestar a números desconocidos que se quedan mudos permite validar líneas activas, horarios y recolectar pequeñas muestras de voz.

Suena el teléfono celular, miras la pantalla, atiendes con un inocente “¿hola?” y del otro lado de la línea únicamente se percibe un silencio absoluto. Pasan un par de segundos y la comunicación se corta de manera abrupta. Aunque en la rutina diaria este tipo de situaciones suele descartarse como un simple fallo de red o un fastidio comercial provocado por los centros de atención al cliente, los especialistas en seguridad informática advierten que la realidad esconde una amenaza mucho más sofisticada.


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Detrás de estas comunicaciones mudas operan sistemas automatizados, bots e incluso redes de ciberdelincuentes que buscan preparar el terreno para estafas altamente dirigidas. De acuerdo con los análisis técnicos de la firma global de ciberseguridad Kaspersky, atender estas llamadas permite a los atacantes verificar que la línea telefónica pertenece a una persona real, saber con exactitud en qué horarios del día suele contestar y, lo más preocupante, captar breves registros acústicos para entrenar herramientas de inteligencia artificial orientadas a la clonación vocal.

Una amenaza latente en la región

El impacto de este fenómeno no es menor en América Latina, donde las comunicaciones telefónicas no deseadas se han convertido en un verdadero dolor de cabeza cotidiano. Según las métricas de la herramienta tecnológica Kaspersky Who Calls, el 88% de los usuarios latinoamericanos recibió contactos no solicitados. Más grave aún: cerca del 11% del total de estas llamadas correspondió de manera directa a intentos concretos de fraude bancario y la difusión de promociones engañosas. En un entorno tan saturado, un contacto en silencio deja de ser una anécdota y se convierte en la fase inicial del engaño.

Los orígenes técnicos de estos episodios son variados. En ciertos escenarios comerciales legítimos, las plataformas de marcación predictiva de los centros de llamadas marcan más números de los que los teleoperadores humanos pueden cubrir, lo que genera silencios al descolgar. En otros casos, algoritmos de inteligencia artificial verifican la actividad de la línea antes de transferirla a un agente. No obstante, los estafadores cibernéticos han adoptado idéntico mecanismo como una táctica metódica de reconocimiento previo.

Al emitir una respuesta básica, la persona entrega valiosa información no estructurada. El acento particular revela la procedencia geográfica, el tono delata factores individuales y el registro de la hora confirma los períodos de disponibilidad. Con estos elementos, los delincuentes diseñan esquemas de ingeniería social a la medida, incrementando sus probabilidades de engañar a la víctima en un contacto posterior.

La voz: el nuevo botín biométrico

El verdadero salto cualitativo del riesgo se explica por el avance de la inteligencia artificial generativa. La voz humana no es solo un medio de comunicación, sino un dato biométrico sensible y único. Si bien una palabra solitaria difícilmente bastará para estructurar una imitación perfecta de forma inmediata, los atacantes recopilan fragmentos sucesivos en llamadas distintas. Al consolidar esas muestras sonoras, logran elaborar simulaciones altamente creíbles para fingir que son parientes en peligro, compañeros de labores o jefes corporativos con la meta de exigir transferencias monetarias o datos confidenciales.

“Durante mucho tiempo hemos asociado una llamada peligrosa con alguien que intenta convencernos de entregar una contraseña, un código o información bancaria. Sin embargo, los fraudes digitales están evolucionando y la prevención debe empezar mucho antes. Si recibimos una llamada de un número desconocido y nadie responde, lo más seguro es no intentar interactuar ni devolver la llamada por curiosidad. Adoptar hábitos tan sencillos como verificar quién nos contacta, bloquear números sospechosos y utilizar herramientas de identificación de llamadas puede ayudarnos a reducir nuestra exposición a posibles intentos de fraude”, señala Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky.

Desde la compañía de ciberseguridad, que a la fecha registra más de 1’000.000.000 de dispositivos resguardados globalmente y cerca de 200.000 clientes en el sector corporativo, subrayan que una llamada silenciosa no deriva de manera automática en un perjuicio financiero. El peligro real radica en quedar clasificado como un objetivo receptivo dentro de bases de datos que luego son comercializadas para campañas de hostigamiento o estafas complejas.


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Pautas para proteger la privacidad

Para neutralizar los riesgos de las llamadas silenciosas, los especialistas aconsejan aplicar medidas concretas de prevención:

  • Evitar responder a desconocidos: conviene no atender números ocultos ni devolver la comunicación por simple curiosidad. Al contestar por necesidad laboral o personal, lo prudente es guardar silencio y esperar a que el emisor hable primero; si no hay respuesta del otro lado, se debe colgar de inmediato.
  • Bloquear remitentes sospechosos: cortar los canales directos impide que las redes delictivas ejecuten intentos repetitivos para entablar comunicación.
  • Rechazar la urgencia injustificada: los esquemas fraudulentos apelan constantemente a la angustia emocional y a la premura; ante cualquier presión indebida, lo indicado es mantener la serenidad y finalizar el enlace telefónico.
  • Instalar identificadores de llamadas: recurrir a soluciones como Kaspersky Who Calls —cuya actualización ofrece a usuarios con sistemas iOS alertas en tiempo real sobre números no reconocidos y spam, característica presente además en Android y planes premium— reduce la vulnerabilidad frente al cibercrimen.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.


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¿Realmente están amenazados por la IA los trabajos de los comunicadores?

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Una reciente clasificación del gobierno de EE.UU. coloca a periodistas, editores, escritores y otras profesiones entre las más expuestas a la IA. Sin embargo, el estudio no dice eso, pero sí plantea una pregunta que las facultades de Comunicación deberían comenzar a responder. Esta semana, Juan Carlos Luján nos comenta más sobre este tema.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

Hace unas horas encontré en X una publicación que advertía sobre una supusta lista de trabajos “potencialmente amenazados por la IA”. Entre ellos aparecían periodistas, reporteros, editores, escritores, locutores y otras profesiones vinculadas con la comunicación.



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La publicación citaba como fuente al Bureau of Labor Statistics (BLS), la agencia del gobierno de Estados Unidos encargada de las estadísticas laborales. El problema está en la interpretación. El BLS publicó el 27 de agosto sus proyecciones de empleo para el periodo 2025-2035 y las acompañó de un nuevo indicador que clasifica 831 ocupaciones según su exposición relativa a la inteligencia artificial. Las dividió en cuatro categorías: baja, moderada, alta y muy alta.

¿Significa “muy alta” que esas profesiones tienen una alta posibilidad de desaparecer? No. El propio BLS advierte que su clasificación no debe interpretarse como una estimación de sustitución de trabajadores, una predicción de pérdida de empleos, una probabilidad de automatización o una proyección de productividad. Lo que mide es cuánto de las tareas que componen una determinada ocupación puede ser asistido o realizado mediante tecnologías de IA, comparándolo con otras ocupaciones. (Bureau of Labor Statistics)

Y ahí los periodistas sí tienen una exposición muy alta a la IA porque una parte considerable de las tareas que realiza diariamente ya puede automatizarse o simplificarse, pero eso no significa que el periodista vaya a desaparecer.

Solo pensemos en el trabajo de campo. Un dron puede registrar imágenes y un sistema automatizado puede procesar datos, pero cubrir un huaico, una protesta o una emergencia implica observar, preguntar, identificar fuentes, contrastar testimonios y entender lo que está ocurriendo en un contexto determinado.

Pensemos en nuestro trabajo

Ahora vayamos a lo nuestro. Durante años hemos dedicado tiempo a desgrabar entrevistas, resumir documentos, hacer reseñas, corregir textos, buscar antecedentes, preparar matrices, generar gráficos, subtitular videos, limpiar audios, adaptar contenidos para diferentes plataformas o realizar procesos relativamente complejos de edición audiovisual.

Muchas de esas operaciones que antes podían consumir horas hoy pueden hacerse en minutos con herramientas que incorporan inteligencia artificial.

En las redacciones ya está ocurriendo. El Reuters Institute señala en su informe de tendencias para 2026 que el 97% de los responsables de medios consultados considera importante la automatización de tareas de back-end. Allí aparecen precisamente la transcripción, la asistencia en edición y la generación de metadatos. También están creciendo los usos de IA para búsqueda de información, programación y desarrollo de productos. (reutersinstitute.politics.ox.ac.uk)

Pero alguien todavía tiene que ir al lugar de los hechos. ¿Quién entrevista a una fuente? ¿Quién observa aquello que no aparece frente a una cámara? ¿Quién identifica una contradicción, contrasta testimonios, decide qué información es relevante o hace una pregunta que nadie había previsto?

La IA puede ayudarnos a procesar información e incluso recoger determinados datos, pero no sustituye por sí sola el reporteo, la construcción de fuentes, la entrevista, la observación del contexto y las decisiones editoriales que convierten esos datos en información periodística.

La Organización Internacional del Trabajo llegó en 2025 a una conclusión parecida después de analizar cerca de 30.000 tareas: uno de cada cuatro trabajadores del mundo se encuentra en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa, pero lo más probable es que la mayoría de estos empleos se transforme antes que desaparezca. Además, las nuevas capacidades de generación de voz, imagen y video han incrementado especialmente la exposición de profesiones relacionadas con medios y web. (International Labour Organization)

Entonces el problema no debería plantearse como “la IA va a reemplazar a los comunicadores”.

La pregunta debería ser otra: ¿qué tareas seguirán justificando nuestro valor profesional cuando muchas de las operaciones que aprendimos a ejecutar puedan automatizarse?

Transformación en las mallas curriculares

Y aquí las facultades y escuelas de Comunicación tienen un problema que ya no pueden postergar. No bastará con incorporar un curso de “Inteligencia Artificial” a una malla curricular y considerar resuelto el asunto. La transformación es transversal.

Periodismo tendrá que enseñar a investigar y verificar utilizando IA, pero también a desconfiar de sus resultados. Producción audiovisual tendrá que incorporar edición asistida, generación sintética, detección de manipulaciones y derechos de autor. Comunicación corporativa deberá trabajar análisis automatizado de audiencias, monitoreo, matrices automatizadas para eventos, personalización y gestión de crisis. Los cursos de investigación necesitarán incorporar análisis de grandes volúmenes de información. Y la ética tendrá que abordar sesgos, transparencia, atribución y responsabilidad humana.

También tendremos que preguntarnos cuánto sentido tiene dedicar una parte considerable de la formación a dominar operaciones técnicas que dentro de pocos años podrían estar casi completamente automatizadas.

El desafío, entonces, no es enseñar menos, sino dejar de concentrar tanto tiempo en tareas operativas y reforzar aquellas capacidades que realmente diferencian a un buen comunicador: investigar, hacer preguntas pertinentes, verificar, comprender a las audiencias, construir una estrategia y ejercer criterio editorial.


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Información errónea

Volvamos entonces a aquella publicación de X. ¿Estamos frente a desinformación? Conviene ser precisos. En este caso tenemos una fuente auténtica y datos verdaderos, pero una conclusión que no se desprende del estudio. Sin conocer la intención de quien publicó el mensaje, prefiero hablar de una interpretación errónea antes que de desinformación

Los datos del BLS son reales. Lo que el estudio no dice es que esas profesiones estén condenadas a desaparecer. Por eso vale la pena hacer algo muy sencillo, descargar el documento original, revisar su metodología y buscar nuestra propia profesión. Incluso podemos utilizar la IA para analizar sus datos, siempre contrastando sus respuestas con la fuente original.

Así descubriremos que la pregunta importante no es si la IA eliminará nuestro empleo, sino qué parte de nuestro trabajo dejará de tener valor y qué nuevas capacidades tendremos que desarrollar para seguir siendo relevantes.

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La miopía: una epidemia silenciosa que podemos frenar

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Esta semana, la oftalmóloga Gladys Mora se centra en la miopía. Nos detalla qué está pasando a nivel global, por qué está aumentando tanto, cómo se diagnostica y por qué es crucial detectarla temprano –idealmente antes de los 8 a 10 años-, cuando el sistema visual aún está en desarrollo.

Por Gladys Mora, oftalmóloga

La miopía ha dejado de ser una excepción en edades tempranas: lo que antes era poco frecuente a los 6 a 8 años, hoy se observa cada vez más incluso en preescolares. No se trata solo de “necesitar gafas”: es un cambio estructural del ojo que, si progresa sin control, aumenta el riesgo de problemas importantes en la edad adulta (desprendimiento de retina, glaucoma, degeneración macular miópica).


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¿Qué es la miopía y por qué importa?

La miopía es un defecto de enfoque en el que las imágenes se forman por delante de la retina porque el ojo es “demasiado largo” (aumento de la longitud axial) o la córnea/lente son demasiado potentes. El resultado: se ve bien de cerca, pero borroso de lejos.

Más allá de la molestia inmediata (no ver la pizarra, entrecerrar los ojos, cansancio visual), la miopía alta se asocia a complicaciones oculares a lo largo de la vida. Frenar su progresión en la infancia reduce ese riesgo futuro.

Epidemiología: un aumento imparable a nivel global

Los datos recientes dibujan una tendencia clara y preocupante:

  • La prevalencia global de miopía en niños y adolescentes pasó de ~24% en 1990 a ~36% en el 2023, y se proyecta que alcance ~39–40% en el 2050.
  • En grandes ciudades, se estima que 1 de cada 3 niños y adolescentes ya es miope, con un incremento sostenido desde los años 90.
  • En España, estudios locales muestran que la miopía casi se triplica entre los 8 y los 12 años: de ~12% a los 8–9 años a ~29% a los 12.

Distribución global (patrón general):

  • Asia Oriental y Sudeste Asiático: prevalencias muy altas en adolescentes (en algunos entornos urbanos >80% en jóvenes).
  • Europa y América del Norte: aumentos rápidos en las últimas décadas, especialmente en entornos urbanos y educativos exigentes.
  • América Latina y otras regiones: tendencia al alza, con cifras elevadas en grandes ciudades.

Factores de riesgo: ¿por qué está aumentando tanto?

La miopía es multifactorial: influyen genes y ambiente. Lo clave es que los factores ambientales explican gran parte del “ritmo” del aumento reciente.

Factores no modificables

  • Antecedentes familiares: tener uno o ambos padres miopes aumenta considerablemente el riesgo y tiende a adelantar la edad de inicio.
  • Etnia y sexo: algunos estudios muestran mayor riesgo en ciertos grupos y una progresión algo más rápida en niñas.

Factores modificables (los que sí podemos actuar)

  • Exceso de trabajo visual de cerca: lectura continua, deberes, móviles/tablets a distancias muy cortas (<20–30 cm) y durante periodos largos sin pausas (>45 min).
  • Pantallas: el uso prolongado de dispositivos de mano se asocia a mayor probabilidad de miopía; el riesgo se hace más claro al superar ~1 hora/día y crece entre 1–4 horas diarias. Cada hora extra se ha relacionado con ~21% más de riesgo en metaanálisis recientes.
  • Poco tiempo al aire libre: la falta de exposición a luz natural es uno de los factores de riesgo más consistentes. Pasar 1–2 horas diarias en exteriores se asocia a menor aparición y progresión de miopía.
  • Iluminación y distancia: el riesgo parece vincularse más al tiempo enfocado de cerca en ambientes poco iluminados que a la “luz azul” en sí.

En resumen: no es solo “la pantalla”, es la combinación de mucho trabajo de cerca + poca luz natural + distancias muy cortas + pocos descansos.

Cómo se diagnostica la miopía

El diagnóstico lo realiza un oftalmólogo (o un optometrista con derivación si hay hallazgos relevantes) mediante:

  • Agudeza visual (letras o símbolos a distancia).
  • Refacción (graduación), idealmente con ciclopléjico en niños (gotas que “paralizan” temporalmente el enfoque) para evitar sobreestimaciones por espasmo acomodativo.
  • Examen del segmento anterior y fondo de ojo, para descartar otras causas y valorar la salud retiniana.
  • En casos seleccionados, medición de la longitud axial (biometría), útil para seguir la progresión y ajustar estrategias de control.

Signos que deberían alertar a las familias:

  • Entrecerrar los ojos para ver la tele o la pizarra.
  • Acercarse mucho al libro/pantalla.
  • Dolor de cabeza o cansancio visual tras leer.
  • Bajo rendimiento escolar o quejas de “no ver bien de lejos”.  

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Por qué es crucial diagnosticar temprano

Hay dos razones principales:

  1. Ventana de desarrollo visual: el sistema visual madura aproximadamente hasta los 8–10 años. Detectar y corregir problemas antes de esa edad permite un desarrollo visual más sano y reduce el riesgo de ambliopía (“ojo vago”) asociada a defectos no corregidos.
  2. Control de la progresión: cuanto antes empieza la miopía, más años tiene para progresar y mayor será la miopía final. Identificarla en etapas iniciales permite aplicar medidas de control (gafas especiales, lentes de contacto específicas, colirios de atropina a bajas dosis, cambios de hábitos) que pueden frenar su avance.

Recomendaciones prácticas de cribado:

  • Revisiones rutinarias: al nacimiento, 6 meses, 1 año, 3 y 5 años; luego anuales, especialmente si hay síntomas o antecedentes familiares.
  • A partir de los 3 años, revisiones oculares anuales ayudan a detectar anomalías a tiempo.
  • No esperar a que “no vea la pizarra”: muchos niños solo son diagnosticados cuando el rendimiento baja o la visión de lejos ya está muy afectada.

Qué pueden hacer las familias en casa

  • Más exterior: procurar 1–2 horas diarias de juego/actividad al aire libre.
  • Regla del 20-20-20 (adaptada a niños): cada ~20 minutos de trabajo de cerca, mirar a >6 metros durante ~20 segundos; añadir pausas activas cada 30–45 minutos.
  • Distancia y postura: mantener libros/pantallas a ≥30–40 cm; evitar el móvil muy cerca de la cara.
  • Iluminación adecuada: trabajar con buena luz ambiental, no a oscuras.
  • Limitar pantallas recreativas: especialmente en menores de 6 años y en sesiones largas; priorizar actividades variadas.

Mensaje clave para padres y educadores

La miopía está aumentando de forma acelerada, pero no es inevitable ni incontrolable. Los factores ambientales tienen un peso enorme y son modificables. Detectarla pronto —idealmente antes de los 8 a 10 años— permite corregir la visión, mejorar el rendimiento y, lo más importante, frenar su progresión para proteger la salud ocular a largo plazo.

Si tu hijo se acerca mucho a los libros, entrecierra los ojos o se queja de no ver la pizarra, no esperes: programa una revisión oftalmológica. Y, en el día a día, prioriza el tiempo al aire libre y los descansos visuales: son las “vacunas” más sencillas y efectivas que tenemos hoy contra la epidemia de miopía.

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El miedo a la consulta médica frena a siete de cada diez peruanos con sobrepeso u obesidad, revela estudio

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Una investigación antropológica impulsada por Adium Perú identifica que las barreras emocionales y las malas experiencias previas con el sistema de salud alejan a los pacientes del acompañamiento profesional, clave para abordar la enfermedad de forma integral.

Siete de cada diez personas con sobrepeso u obesidad en el Perú manifiestan algún temor frente a la consulta médica, según el Primer Estudio Antropológico sobre las formas de vivir con sobrepeso y obesidad en personas adultas en el país, impulsado por el laboratorio Adium Perú y desarrollado por la consultora Roberto Guarnieri y Asociados.

El temor a recibir información difícil de procesar, indicaciones poco claras o dietas percibidas como imposibles de cumplir figura entre las principales razones que llevan a postergar o evitar la conversación con un especialista. Esta resistencia se suma a otro hallazgo relevante: uno de cada cuatro participantes con un Índice de Masa Corporal (IMC) calculado de sobrepeso u obesidad se percibe con un peso normal o no sabe cómo definir su condición, lo que dificulta aún más el acercamiento oportuno a una evaluación médica.

La investigación combinó la observación de aproximadamente 1.700 personas en Lima, 579 encuestas a participantes de distintas zonas y estratos sociales del país, y 50 entrevistas en profundidad a profesionales de la salud.

Una enfermedad que no se vive de una sola manera

Para Roberto Guarnieri, antropólogo a cargo del estudio, comprender esta diversidad de experiencias es clave para acercar a los pacientes al sistema de salud. “Más que poner etiquetas, buscamos dar visibilidad a las distintas maneras de vivir y enfrentar el sobrepeso y la obesidad. Comprender este contexto permite entender que la obesidad no solo impacta la salud física, sino también el bienestar emocional, las relaciones sociales y la calidad de vida de las personas”, explicó.

El estudio identificó ocho formas distintas en que las personas conviven con esta condición: desde quienes sienten culpa y autojuicio, hasta quienes la han integrado a su identidad corporal y cultural; personas frustradas tras sucesivos intentos por bajar de peso; quienes defienden la aceptación corporal; quienes se preocupan solo al notar señales de alerta en su salud; quienes se movilizan por apariencia y autoestima; quienes reconocen el problema pero lo postergan por miedo; y quienes investigan y toman decisiones de manera autónoma.

Por qué la conversación con un especialista marca la diferencia

José Antonio González, gerente general de Adium Perú, señaló que el objetivo es dejar atrás la idea de que el exceso de peso responde únicamente a la falta de voluntad. “Reconocemos a la obesidad como una enfermedad compleja, en la que convergen factores biológicos, emocionales, culturales y sociales que requieren un abordaje integral”, afirmó.

En esa línea, la médico internista y diabetóloga Mayra Guerrero, gerente médico de Adium Perú, subrayó el papel del acompañamiento profesional frente al miedo y la desinformación. “El miedo, la frustración, las experiencias previas y la percepción que cada paciente tiene de su propio cuerpo pueden influir en cómo se aproxima al cuidado de su salud. Desde la medicina necesitamos generar espacios de escucha, sin estigma y basados en evidencia”, sostuvo.

Los especialistas coinciden en que hablar con un profesional no implica reducir la obesidad a un número en la balanza ni buscar soluciones inmediatas, sino abrir un espacio para revisar la historia clínica, las comorbilidades, la salud metabólica, el bienestar emocional, las barreras de adherencia y las alternativas de tratamiento integral.

En este contexto, Adium impulsa la campaña “Hablar te quita un peso de encima”, que este año presenta la versión “La obesidad no viene sola”, con la que busca visibilizar que se trata de una enfermedad crónica y multicausal que rara vez se presenta de forma aislada.

Más información sobre la campaña está disponible en www.hablartequitaunpeso.com.pe, mientras que los hallazgos completos del estudio pueden consultarse en www.misaludeshoy.pe/nanonichos.

Compras más planificadas y menos improvisadas: así avanza la digitalización en la minería peruana

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Experto indica que el sector transita de la urgencia a la planificación, mientras enfrenta el reto de romper con la lógica del Excel y el correo electrónico que domina las decisiones de abastecimiento.

El crecimiento de la minería peruana está cambiando la gestión de las cadenas de suministro. Así lo señala un análisis de Suplos, firma especializada en soluciones digitales para compras empresariales, que identifica un giro estratégico en el sector: dejar atrás la reacción ante contingencias para avanzar hacia una planificación basada en datos que reduzca riesgos y asegure la continuidad operativa.

El procurement es el proceso mediante el cual las empresas planifican, seleccionan y gestionan la compra de los bienes y servicios que necesitan para operar, desde equipos y repuestos hasta insumos especializados y contratos con proveedores. En sectores como la minería, este proceso resulta clave para sostener operaciones que dependen de un flujo constante de suministros.

El contexto favorece ese salto. El mercado global de software para procurement pasará de USD 9.880 millones en 2026 a USD 20.750 millones en 2034, impulsado por la creciente adopción de herramientas tecnológicas en las compras corporativas.

En Perú, más de 200 minas en operación y una cartera de proyectos valorizada en miles de millones de dólares presionan la demanda de equipos, repuestos e insumos especializados, mientras la volatilidad del comercio internacional, la transición energética y las nuevas exigencias de trazabilidad complican aún más los procesos de abastecimiento.

“Durante años las decisiones de compra estuvieron marcadas por la urgencia. Hoy las empresas necesitan planificar con mayor precisión, apoyarse en información confiable y elegir proveedores que garanticen estabilidad operativa”, explica Oskar Sarquis, CEO de Suplos.

El ejecutivo añade que el problema se repite en Oil & Gas, minería y agroindustria: costos que suben más rápido de lo que las estructuras de compra logran controlar, sobre esquemas que en su mayoría siguen siendo manuales.

La resistencia no está en la tecnología, sino en la confianza

Para Sarquis, el principal obstáculo para migrar hacia un ecosistema digital no es la falta de herramientas, sino la cultura construida durante décadas alrededor de la hoja de cálculo y el correo. En las operaciones mineras, el comprador de campo suele mantener vínculos personales con un grupo reducido de proveedores de confianza, y adoptar una plataforma digital se percibe como una pérdida de control directo.

A esa barrera se suma la fragmentación de la autoridad de compra: el sitio minero toma decisiones distintas a las de procurement central en Lima, lo que sin un sistema unificado genera versiones divergentes sobre el gasto real.

El CEO de Suplos advierte además que, cuando los procesos dependen de correos y hojas de cálculo, auditar el desempeño ambiental o técnico de un proveedor queda sujeto a que alguien haya archivado correctamente el certificado correspondiente. La digitalización, en cambio, permite construir un expediente vivo por cada proveedor: vencimientos de certificaciones ambientales monitoreados automáticamente, historial de homologaciones técnicas, incidentes reportados y cumplimiento de estándares ESG por línea de suministro.

“Para una minera que responde ante inversionistas, comunidades y reguladores por su cadena de valor extendida, tener ese dato estructurado representa un cambio estructural en su capacidad de gestión de riesgo reputacional”, sostiene.

Inclusión de proveedores locales y la IA

Sarquis precisa que Suplos no funciona como una plataforma rígida, sino como un acompañamiento para el registro de proveedores, con campos e información sencillos de completar. Según explica, al integrarse a la red de proveedores de la compañía, la evaluación de los compradores gana objetividad y transparencia, un aspecto que conecta con la agenda 2026 del sector, donde el fortalecimiento de proveedores locales figura junto a la digitalización y la eficiencia operativa como ejes centrales.

“La tecnología, bien diseñada, es una herramienta de inclusión, no de exclusión”, afirma.

Sobre el rol de la inteligencia artificial generativa, el ejecutivo detalla que ya se aplica en la redacción y estandarización automática de especificaciones técnicas, el análisis comparativo de propuestas en minutos y asistentes que apoyan al comprador durante la negociación. La automatización de flujos de aprobación y órdenes de compra, agrega, constituye la base operativa sobre la que se sostiene el resto de avances.

En cuanto al blockchain aplicado a la trazabilidad de la cadena de suministro, Sarquis lo describe como el horizonte más lejano: pese a su fuerte sentido conceptual para la minería, su adopción real en el país todavía depende de que exista una masa crítica de proveedores digitalizados.

“Va a llegar, pero después de que la industria complete la digitalización básica, que hoy sigue siendo la conversación más urgente”, concluye.