Inicio Blog Página 6

Concytec destina S/ 52,2 millones para impulsar 191 proyectos de ciencia e innovación en 2027

0

Fue presentado el nuevo calendario de concursos enfocado en maduración tecnológica, transferencia de conocimiento y atención a los desafíos prioritarios del país.

El Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec), a través de ProCiencia, presentó el Calendario de Concursos 2027. La iniciativa destina S/ 52,2 millones a 15 convocatorias para subvencionar 191 proyectos de investigación, desarrollo e innovación.

La nueva programación busca responder mejor a los tiempos de la comunidad científica, académica y empresarial, facilitar la planificación de los postulantes y fortalecer la contribución de la investigación a la atención de los principales problemas y desafíos del país, indicó Hans Vásquez Soplopuco, director ejecutivo de ProCiencia.

Mientras que Zenia Medina, responsable de la Unidad de Diseño del mencionado programa, detalló que el 75 % del financiamiento de 2027 se dirige a concursos sobre maduración, transferencia tecnológica y prioridades nacionales.

Para facilitar la preparación de los postulantes, 12 de las 15 convocatorias se realizan durante el segundo semestre de 2026. La publicación de ganadores y el desembolso de recursos se darán en el primer semestre de 2027.

Estado, la academia y el sector productivo

Antonio Ramírez-Gastón Wicht, presidente del Comité ARTIC de la Sociedad Nacional de Industrias, destacó que las empresas tienen interés en invertir en CTI, aunque reconoció que existen reservas respecto de la protección de las innovaciones. Resaltó la importancia de instrumentos como los beneficios tributarios (Ley 30309) y esta nueva estrategia de subvenciones.

En tanto, Eduardo Ísmodes Cascón, vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Católica del Perú subrayó los cambios efectuados en el calendario, así como el interés del Concytec, a través de Prociencia, por financiar proyectos de investigación en temas prioritarios para el país, como la seguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño.

En la reunión, Sergio Rodríguez Soria, director ejecutivo de ProInnóvate, señaló que ProCiencia y ProInnvóvate vienen trabajando de manera conjunta para construir una masa crítica de empresas innovadoras en el país.

Al cierre, Víctor Luis Izaguirre Pasquel, director de la Dirección de Políticas y Programas de CTI del Concytec, precisó que la institución busca que los recursos públicos destinados a la ciencia, la tecnología y la innovación generen un mayor impacto en el desarrollo del país, promoviendo investigaciones y soluciones que contribuyan a atender las principales necesidades y desafíos nacionales.

El fenómeno de El Niño acelera el dengue: la urgencia de una estrategia integral frente al vector que la propaga

0

El incremento inusual de temperaturas en el norte del país reduce el ciclo del vector y dispara las cifras de contagios. Experto señala que la respuesta debe combinar vacunación, acceso a servicios de agua e innovaciones biológicas como la bacteria Wolbachia.

Un vector que mide menos de un centímetro y vive apenas unas semanas viene causando la propagación acelerada del dengue en las zonas norteñas del Perú, donde se registra un incremento inusual de altas temperaturas debido a la presencia del fenómeno de El Niño.

A ello hay que sumarle la escasez de agua en esas zonas del país. “Con el fenómeno de El Niño o sin él, siempre existe el problema del acceso al agua. Como la gente no tiene acceso al servicio, la acumula en sus domicilios. Estos depósitos se convierten en criaderos, pues los mosquitos necesitan sangre para reproducirse y agua para cumplir su ciclo biológico”, explicó César Cabezas, médico infectólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Recordó que durante este fenómeno climatológico los servicios de agua colapsan. Esto obliga incluso a quienes cuentan con el servicio a acumular agua. Además, las lluvias acumulan agua, lo que incrementa la posibilidad de picaduras de mosquito. “En promedio, el ciclo del mosquito, desde huevo hasta adulto, tarda entre 7 y 10 días, pero cuando la temperatura sube, el ciclo se acorta.

“Por ello, habrá mayor cantidad de mosquitos en menos tiempo, acompañados de las condiciones propicias dentro de los domicilios: disponibilidad de agua y presencia de la población”, añadió.

Para contrarrestar la acelerada propagación de este mal, el Ministerio de Salud (Minsa) está ejecutando campañas de vacunación contra el dengue en regiones como Piura, Tumbes, Loreto, Ucayali y San Martín, donde se reportan altas cifras de contagios. Este trabajo deberá proseguir acompañado de otras acciones, a decir del especialista.

Tratamiento integral

“El control del dengue debe ser integral: incluye el control de los vectores, la vacunación y, fundamentalmente, resolver el problema del acceso al agua. También existen otras estrategias, como el uso de la bacteria Wolbachia, que se introduce en los mosquitos para evitar la replicación del virus”, exhortó.

Indicó que el uso de bacterias como Wolbachia, la cual infecta al mosquito Aedes, impide que el virus se reproduzca en él; de este modo, si pica a una persona, no podrá transmitir la enfermedad. “Todo esto forma parte de un esquema y de una estrategia integral”, comentó.

La Wolbachia es una bacteria que se introduce en el mosquito Aedes aegypti. Esta bacteria impide que el virus del dengue se reproduzca dentro del insecto; por lo tanto, si el mosquito pica a una persona, ya no puede transmitir la enfermedad. Esta tecnología ya fue probada con éxito en otros países como Brasil y Australia.

“Desde la investigación académica se promueve este enfoque integral: por un lado, el control del vector e innovaciones como la Wolbachia; por otro, la vacunación, la mejora de los servicios básicos y, finalmente, la preparación del sistema de salud para ofrecer diagnósticos tempranos y tratamiento oportuno a los pacientes”, añadió.

Anomalías térmicas aceleran propagación

Según la última actualización de la Sala Situacional de Enfermedades Metaxénicas del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú), correspondiente a la Semana Epidemiológica 31 (al corte del 8 de agosto de 2026), el país registra un acumulado de 42 440 contagios, cifra que representa un incremento del 41% frente a los 30 103 casos reportados en el mismo periodo del año anterior.

Esta información proporcionada por el CDC Perú muestra que el avance de la enfermedad no es homogéneo a nivel nacional, sino altamente focalizado en puntos críticos donde el microclima acelera el ciclo biológico del vector.

Así, tenemos a La Libertad como la región que protagoniza el salto analítico más drástico del país. Pasó de registrar apenas 202 contagios en este lapso durante 2025 a contabilizar 5 677 casos, multiplicando casi por 28 sus indicadores. Luego está Piura, que se mantiene como la región con mayor volumen absoluto de contagios en el país, superando los 7 640 reportes acumulados. Otras zonas como Ucayali, Loreto, San Martín e Ica registran Tasas de Incidencia Acumulada (TIA) que sobrepasan la media nacional.

Atención no solo al dengue

Los huaicos o desbordes producto de las lluvias incesantes en zonas poco acostumbradas o adaptadas a este tipo de manifestaciones de la naturaleza podrían generar otras enfermedades, como la leptospirosis.

“Cuando colapsan los servicios de desagüe, las ratas salen y contaminan el agua. Si las personas entran en contacto con estas aguas contaminadas a través de la piel, las bacterias que llevan la leptospira ingresan al organismo. Ambos son problemas principales ligados al agua: uno transmitido por vectores y el otro transmitido directamente por el agua”, informó el doctor César Cabezas. Estamos advertidos.

El desafío del serotipo DENV-3

Existen cuatro tipos de virus del dengue, los cuales son llamados serotipos: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Todos pertenecen al género Flavivirus y se transmiten principalmente por el mosquito Aedes aegypti, y en menor medida por Aedes albopictus.
• DENV-1: Uno de los primeros en identificarse, causa brotes grandes y se asocia con epidemias. Puede provocar dengue clásico y, en reinfecciones, aumenta el riesgo de dengue grave.
• DENV-2: Es considerado uno de los más agresivos. Es frecuente en América Latina y Asia, y tiene mayor asociación con dengue hemorrágico y choque por dengue.
• DENV-3: Reapareció en varios países después de décadas ausente y produce brotes amplios. Puede causar casos graves, sobre todo en segundas infecciones.
• DENV-4: Es menos común, pero circula de forma endémica en zonas tropicales. Generalmente se asocia a brotes más pequeños, aunque también puede complicarse en casos de coinfección o reinfección.

Las alarmas no dejan de sonar. Los especialistas de la Red Nacional de Laboratorios del Instituto Nacional de Salud informaron en julio de este año que el serotipo DENV-3, que desde 2025 domina la circulación del dengue en casi todo el país, en regiones como Amazonas, Cajamarca, Callao, Huánuco, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Piura, San Martín, Tumbes y Ucayali, entre otras, se extendió también a Lima en 2026 por primera vez.


VER MÁS:

Dengue : desde 1990 hasta la fecha no ha sido erradicado del Perú

Dengue: hallan coexistencia de distintos tipos de mosquitos que transmiten enfermedades

Cáncer de hueso: claves para detectarlo a tiempo en niños

0
Foto de Anna Shvets: https://www.pexels.com/es-es/foto/mirando-sujetando-doctor-medico-4226207/

Identificar a tiempo las señales del cáncer óseo infantil y conocer los avances en impresión 3D y radiación marca una gran diferencia en la salud de los pacientes. Conversamos con experta de la Mayo Clinic.

El dolor en las extremidades o en la espalda suele asociarse a caídas, golpes o al desarrollo físico natural en la infancia y adolescencia. Sin embargo, la persistencia de estas molestias o la presencia de patrones atípicos exigen una atención médica rigurosa. Aunque la mayoría de los tumores óseos resultan ser benignos, los cuadros malignos requieren un abordaje multidisciplinario y oportuno.

La doctora Wendy Allen-Rhoades, oncóloga pediátrica del Centro Oncológico Integral de Clínica Mayo en Rochester, explicó durante una sesión informativa con periodistas de la región -en la que participó Vida y Futuro- los aspectos esenciales sobre el cáncer de hueso primario, sus diferencias con otras neoplasias y las tecnologías que transforman su tratamiento.

Diferencias y señales de alerta

Un tumor óseo consiste en un crecimiento anómalo de células dentro del tejido del hueso. Si bien existen lesiones benignas que únicamente demandan observación periódica, los tumores malignos pueden destruir la estructura ósea y extenderse a otros órganos.

“Enterarse de que una prueba de imagen ha detectado un tumor óseo o una lesión ósea puede ser aterrador. Afortunadamente, la mayoría de los tumores óseos no son cancerosos”, afirmó la especialista. Asimismo, detalló que el cáncer óseo primario se origina directamente en el hueso, diferenciándose de las metástasis originadas en pulmones, mamas u otros tejidos.

Respecto a los síntomas de sospecha, la experta enfatizó que los dolores que despiertan a la persona por la noche o que no guardan relación con traumatismos previos deben evaluarse de inmediato. En los menores de edad, el dolor lumbar o de espalda no constituye una molestia común.

“En niños y adolescentes, el dolor persistente no debe descartarse automáticamente como dolores de crecimiento. Aunque los dolores de crecimiento son frecuentes, el dolor continuo que interfiere con el deporte, los estudios o las actividades cotidianas debe ser evaluado por un profesional de la salud”, precisó la oncóloga. Síntomas añadidos como fiebre, pérdida involuntaria de peso, inflamación local o fracturas ante impactos leves también son signos de alarma.

Wendy Allen-Rhoades - Wendy Allen-Rhoades, MD, PhD, Senior Associate Consultant with Pediatric Hematologyoncology and Assistant Professor of Pediatrics. Asset taken for a feature in forthcoming Mayo Alumni Magazine issue.
Wendy Allen-Rhoades, MD, PhD, Senior Associate Consultant with Pediatric Hematologyoncology and Assistant Professor of Pediatrics. Asset taken for a feature in forthcoming Mayo Alumni Magazine issue. Foto: Mayo Clinic

Tipos frecuentes e innovaciones médicas

Dentro de los tumores malignos primarios, el osteosarcoma representa la variante más común en jóvenes y suele alojarse en los huesos largos de piernas o brazos. Le sigue el sarcoma de Ewing, frecuente en niños y adultos jóvenes, situado principalmente en pelvis y extremidades inferiores. En personas de mayor edad, el condrosarcoma muestra mayor prevalencia en hombros, caderas y pelvis.

La tecnología médica ha incorporado herramientas de precisión para mejorar los resultados quirúrgicos y terapéuticos. Entre ellas destaca la creación de modelos tridimensionales a partir de tomografías computarizadas. Estas réplicas reproducen la anatomía exacta del tumor junto a vasos sanguíneos y nervios adyacentes, permitiendo a los cirujanos planificar cortes milimétricos y andamiajes de reconstrucción.

A nivel de radioterapia, la terapia con haz de protones permite concentrar dosis elevadas de radiación directamente sobre el tumor, protegiendo el tejido sano circundante. Además, se investigan modalidades como la terapia con carbono o técnicas de radiación fraccionada para lesiones resistentes.

La doctora Wendy Allen-Rhoades recordó que la gran mayoría de estos cuadros en pacientes pediátricos surge de manera esporádica durante las etapas de rápido crecimiento celular. “Muchos tumores óseos son benignos, y los cánceres óseos malignos también pueden tratarse con éxito en muchos casos. Si tiene dolor persistente, un hallazgo anormal en una prueba de imagen o síntomas que le preocupan, no los ignore”, concluyó.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Foto: Anna Shvets

Antes del valle de la muerte: el desafío institucional de llevar la investigación a la sociedad

0

Antes de que una tecnología pueda llegar al mercado, debe superar primero un “valle institucional”: la falta de capacidades internas —recursos, procedimientos e incentivos— para transferir el conocimiento que se genera en el laboratorio.

Por Yahir Delzo, CEO de Nodriza Perú

El concepto ayuda a entender por qué muchos buenos resultados de investigación no terminan convirtiéndose en productos, servicios o nuevas tecnologías; pudiendo faltar recursos para continuar desarrollándose, pruebas que demuestren su funcionamiento en condiciones reales, empresas dispuestas a adoptarlos, capacidades comerciales o mecanismos que permitan llevarlos a una mayor escala.

Sin embargo, desde mi experiencia acompañando procesos de innovación y transferencia tecnológica, considero que existe un problema anterior al conocido “valle de la muerte” y del cual hablamos poco o casi nada.

Antes de intentar cruzar el espacio entre la universidad y el mercado, muchas tecnologías tienen que atravesar primero un “valle institucional”…Y algunas nunca logran salir de él.

Para ello, desde mi experiencia, considero tomar en cuenta algunos puntos importantes, o clave:

¿Qué es el valle institucional?

Pensemos en una situación bastante sencilla: Un grupo de investigadores desarrolla una solución interesante como resultado de varios años de trabajo, puede tratarse de un nuevo material, un bioinsumo, un dispositivo médico, un software, un proceso productivo o cualquier otra tecnología… El resultado funciona muy bien en el laboratorio; pero ¿qué ocurre después?

Aquí comienzan preguntas que no necesariamente son científicas:

  • ¿Alguien dentro de la institución identifica que ese resultado tiene potencial de aplicación?
  • ¿Se conoce qué problema podría resolver y quién estaría interesado en utilizarlo?
  • ¿Debe protegerse mediante una patente u otro mecanismo de propiedad intelectual?
  • ¿Existen recursos para desarrollar un prototipo o realizar pruebas adicionales?
  • ¿Quién puede ayudar al investigador a conversar con potenciales usuarios o empresas?
  • ¿La universidad o institución tiene procedimientos para negociar si aparece una empresa interesada?

La dificultad para responder estas preguntas conforma lo que podemos llamar el valle institucional.
No se trata necesariamente de ausencia de investigación o de buenos investigadores, si no que el problema aparece cuando la institución genera conocimiento, pero todavía no cuenta con todas las capacidades necesarias para acompañarlo hacia su utilización.

Investigar bien no significa necesariamente transferir bien

Esta diferencia es importante, ya que una universidad puede tener excelentes investigadores, laboratorios especializados, publicaciones científicas de alto impacto e incluso patentes y, al mismo tiempo, presentar dificultades para transferir sus resultados hacia empresas, organizaciones públicas o la sociedad.

Esto ocurre porque investigar y transferir conocimiento requieren capacidades relacionadas, pero diferentes.
Para producir investigación se necesitan investigadores, infraestructura, financiamiento, metodologías y condiciones adecuadas para generar conocimiento.

Para transferirlo se necesitan además otras capacidades, como identificar resultados con potencial, gestionar propiedad intelectual, conocer el mercado, desarrollar tecnologías, valorarlas, establecer relaciones con empresas, negociar acuerdos y comprender las necesidades de potenciales usuarios.

Y es ahí donde siempre nos preguntamos (sobre todo los que estamos más del lado académico): ¿Por qué las empresas no se acercan más a las universidades? Y casi nunca nos preguntamos: ¿Qué ocurre dentro de nuestras universidades antes de intentar acercarnos a las empresas?

Una tecnología puede quedarse detenida mucho antes de llegar al mercado

El recorrido de una tecnología no es automático, ya que podemos tener un resultado de investigación interesante, pero nadie identifica oportunamente su potencial, y aparecen algunas situaciones:

  • Puede identificarse, pero no existe financiamiento para continuar con su desarrollo.
  • Puede desarrollarse un prototipo, pero sin conversar todavía con potenciales usuarios.
  • Podemos incluso llegar a obtener una patente, pero no contar con una estrategia para encontrar quién podría utilizarla.
  • Puede aparecer una empresa interesada y encontrarse con procedimientos administrativos demasiado largos para llegar a un acuerdo con la universidad.

Cada una de estas situaciones representa una barrera.

Y lo interesante es que ninguna ocurre todavía en el mercado, si no que ocurre dentro de la propia institución. Por eso, antes del conocido valle que separa a la investigación del mercado, existe un conjunto de barreras institucionales que también debemos aprender a identificar y gestionar.

No todo comienza con una patente

Este punto también ayuda a entender por qué contar patentes no necesariamente significa tener mayores capacidades de transferencia tecnológica, ya que la propiedad intelectual debe ser entendida como una herramienta dentro de una estrategia más amplia (Más allá de la propiedad intelectual: convertir el conocimiento universitario en innovación usable).

Una institución podría incrementar considerablemente su número de solicitudes de patente sin que ello implique necesariamente que dichas invenciones o tecnologías estén más cerca de ser utilizadas.

La pregunta relevante debería ser qué ocurre después: si la tecnología sigue madurando, si se realizaron pruebas con usuarios, si existe una empresa interesada, si se identificaron aplicaciones o usos diferentes, la existencia de una estrategia de transferencia, o en el mejor de los casos, si se está evaluando una licencia, un desarrollo conjunto, una spin-off u otra alternativa.

La patente puede proteger una oportunidad, pero no reemplaza el trabajo necesario para convertir esa oportunidad en innovación.

La Oficina de Transferencia Tecnológica no puede hacerlo todo

En los últimos años, diferentes universidades e instituciones de investigación han creado o fortalecido Oficinas de Transferencia Tecnológica (OTT). Lo que desde mi punto de vista es un avance importante, pero existe también el riesgo de depositar sobre ellas prácticamente toda la responsabilidad de transferir conocimiento.

Una OTT puede acompañar investigadores, identificar tecnologías, gestionar propiedad intelectual, construir portafolios, realizar vigilancia tecnológica, buscar empresas y apoyar negociaciones, pero difícilmente podrá hacerlo de manera sostenible si trabaja dentro de una institución donde los demás componentes no acompañan el proceso.

Por ejemplo, una oficina puede identificar una tecnología prometedora, pero necesitará recursos para madurarla; puede encontrar una empresa interesada, pero necesitará procedimientos institucionales que permitan negociar con razonable agilidad; puede promover una spin-off, pero necesitará reglas que establezcan cómo puede participar la universidad, cómo se licencia la tecnología o qué ocurre con la participación de los investigadores, podría incluso promover la transferencia, pero necesitará también que los investigadores encuentren incentivos para participar en ella, entre otras tantas cuestiones.

Por eso, la capacidad de transferencia tecnológica no reside solamente en una oficina, es una capacidad institucional.

Los incentivos también importan

Este es probablemente uno de los puntos menos visibles, y es que la personas responden, en alguna medida, a aquello que las instituciones reconocen y valoran (tanto académico como empresarial). Si un investigador obtiene reconocimiento académico principalmente por publicar artículos científicos, resulta lógico que concentre buena parte de sus esfuerzos en publicar.

Si además obtiene reconocimiento por patentar, probablemente aumentará su interés por proteger sus resultados; pero ¿qué ocurre con el investigador que dedicó meses a trabajar con una empresa para validar una tecnología? ¿O con quien participa en el desarrollo de un paquete tecnológico, una licencia, un contrato de transferencia o una spin-off?

Si estas actividades no son reconocidas dentro de la carrera académica, estamos enviando una señal contradictoria: pedimos transferencia tecnológica, pero nuestros incentivos continúan concentrándose principalmente en producir conocimiento y protegerlo.

Los incentivos, además, no tienen que ser exclusivamente económicos, pueden expresarse en reconocimiento institucional, tiempo asignado, acceso a recursos para continuar desarrollando una tecnología, participación en los beneficios derivados de la transferencia, oportunidades de formación o valoración dentro de los sistemas de promoción académica. Considero que el reto está en alinear lo que esperamos de nuestros investigadores con aquello que realmente reconocemos.

También necesitamos recursos para lo que ocurre después de investigar

Otro problema aparece en el financiamiento y siempre será la principal limitante. Durante las últimas décadas hemos aprendido a financiar investigación mediante fondos concursables, lo que ha permitido desarrollar proyectos, formar investigadores, adquirir equipamiento y generar nuevos conocimientos.

Pero una tecnología no termina necesariamente cuando termina el proyecto que la originó, muchas veces allí comienza otra etapa, pues se necesita construir un prototipo más avanzado, validar resultados en condiciones reales, realizar pruebas regulatorias, analizar costos, estudiar mercados, desarrollar un paquete tecnológico o demostrar a una empresa que la solución realmente funciona…Y todo esto, son actividades que requieren recursos.

Por eso, un sistema de innovación no debería preguntarse únicamente cuánto estamos financiando para investigar, sino también cuánto estamos destinando para que los resultados prometedores puedan continuar avanzando después de la investigación. Aquí, una mención a los fondos de ProCiencia y ProInnóvate, que han diseñado instrumentos financieros para algunos elementos de transferencia tecnológica; con algunas lecciones aprendidas que podría ser materia de otra discusión; ya que entre financiar un proyecto científico y financiar una tecnología lista para ingresar al mercado existe un espacio que necesita instrumentos específicos.

Mirar hacia adentro para poder transferir hacia afuera

Durante años hemos hablado de construir puentes entre universidad y empresa (y debemos continuar haciéndolo para mejores decisiones), pero necesitamos más espacios de colaboración, investigación conjunta, innovación abierta, desafíos empresariales, laboratorios compartidos y muchos más proyectos universidad-empresa.

Pero un puente difícilmente funcionará si uno de sus extremos todavía no está preparado, y por eso considero que fortalecer la transferencia tecnológica requiere mirar simultáneamente hacia afuera y hacia adentro. Hacia afuera, para entender problemas, necesidades, mercados, empresas y usuarios; y hacia adentro, para revisar nuestros procesos, incentivos, capacidades, financiamiento, reglas y formas de tomar decisiones.

Quizá el desafío de nuestras universidades y centros de investigación no sea solamente generar más investigaciones, registrar más patentes o crear más oficinas de transferencia tecnológica. Quizá el desafío sea construir instituciones capaces de acompañar al conocimiento durante todo su recorrido, desde que aparece como resultado de investigación hasta que encuentra una posibilidad real de utilización.

Porque, finalmente, una investigación puede ser científicamente excelente, una patente puede estar correctamente registrada y una tecnología puede funcionar perfectamente en un laboratorio; pero la innovación ocurre cuando ese conocimiento sale de donde fue generado, encuentra a quien lo necesita y comienza a producir valor.

Y antes de preguntarnos por qué una tecnología no consiguió cruzar el valle de la muerte, quizá deberíamos hacernos una pregunta anterior: ¿nuestra propia institución estaba preparada para ayudarla a llegar hasta allí?

Foto: Tima Miroshnichenko

Solo de Ciencia: Arequipa triunfa en final de monólogos científicos

0
Foto: Concytec

Juan Felipe Miranda representará al país en Costa Rica tras ganar el concurso de monólogos científicos de Concytec con una ponencia que unió ciencia y zapateo.

La divulgación científica en el Perú demostró una vez más que el conocimiento riguroso y el entretenimiento pueden convivir en un mismo escenario. En una jornada marcada por el talento y la elocuencia, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec) llevó a cabo la final nacional de la categoría senior del certamen de monólogos científicos “Solo de Ciencia Perú 2026″.

El gran triunfador de esta edición fue Juan Felipe Miranda Medina, ingeniero de telecomunicaciones, original de Arequipa y docente de la Universidad Católica San Pablo. Con su propuesta titulada “Ritmo: El organizador del universo”, logró convencer al jurado combinando conceptos de la física y las telecomunicaciones con su pasión por el arte tradicional peruano.

Tras recibir el galardón, el flamante ganador explicó la particular motivación detrás de su puesta en escena: “Soy un híbrido extraño, un ingeniero de telecomunicaciones, pero también amo el arte y me dedico al zapateo afroperuano de manera profesional; cómo hablar de estas dos cosas, exponiendo lo que yo soy, con el ritmo, y el ritmo es algo hermoso, porque nos rodea y es un concepto filosófico fuerte”, expresó Juan Felipe Miranda Medina.

Gracias a este importante reconocimiento, el docente arequipeño representará al Perú durante el mes de noviembre en el Certamen Iberoamericano “Solo de Ciencia”, evento internacional que tendrá como sede la ciudad de San José, en Costa Rica. En dicho encuentro, se medirá en el escenario frente a monologuistas científicos de países como Chile, España, Costa Rica, Ecuador y México.

Foto: Concytec

La competencia congregó a diez profesionales de la ciencia y la ingeniería procedentes de regiones como Puno, Arequipa, La Libertad, Amazonas, Lima y Callao. Bajo un dinámico formato de presentaciones de tres minutos de duración, los participantes abordaron temas de vanguardia en áreas vinculadas a la salud, la biotecnología, la energía, las telecomunicaciones, la psicología, la medicina, la enfermería y las ciencias del mar.

El podio nacional también reconoció a otros destacados talentos. El segundo lugar lo obtuvo Mariana Abigail Loc Chang Azabache, psicóloga trujillana, con su monólogo “El perfil que nadie puede ver”. La especialista aseguró su pase directo a la final tras vencer previamente en el concurso de monólogos universitarios de la Universidad Católica de Trujillo. Por su parte, el tercer puesto fue para Jhon Kenny Mamani Ramírez, ingeniero electricista de Lima, gracias a su presentación titulada “Crónica de un apagón eléctrico que nunca ocurrió”.

Durante la jornada también se presentó la ganadora de la categoría Junior, Carolina Karina Flores Bancayán, quien expuso el monólogo “¿Los héroes también apestan?: Los escarabajos estercoleros”.

El certamen “Solo de Ciencia” es una iniciativa impulsada originalmente por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España junto a la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt), desplegándose en Iberoamérica desde 2023. En el país, Concytec lidera su organización con el objetivo de fomentar la cultura científica y capacitar a los investigadores locales en la transmisión accesible y clara de sus conocimientos hacia la sociedad.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Mitos y verdades sobre la vista: lo que la ciencia dice y lo que nos han contado mal

0

Creencias populares sobre la vista carecen de respaldo médico real y postergan revisiones clave. Esta semana, la oftalmóloga Gladys Mora nos cuenta qué dice la ciencia sobre cuidar tus ojos a diario.

Por Gladys Mora, oftalmóloga

Todos hemos escuchado alguna de estas frases alguna vez: “no leas con esa luz que te vas a quedar ciego”, “come zanahoria que es buena para la vista”, “no te sientes tan cerca de la tele”. Son advertencias que se transmiten de generación en generación, casi como parte del folclore familiar, y que la mayoría de nosotros hemos repetido sin cuestionarlas demasiado.

El problema es que muchas de estas creencias, aunque bienintencionadas, no se sostienen cuando se contrastan con la evidencia científica. Otras tienen una pequeña base real que, con el paso del tiempo, se fue deformando hasta convertirse en una advertencia exagerada o directamente equivocada.

Como oftalmólogo, es habitual que en la consulta me pregunten sobre alguno de estos mitos, muchas veces con genuina preocupación. Por eso quiero dedicar este artículo a revisar, uno por uno, cuatro de los mitos más extendidos sobre la salud visual, explicando qué hay de cierto en cada uno y qué es lo que realmente dice la ciencia.  

Resumen rápido: si tienes prisa, aquí tienes el veredicto de un vistazo. A continuación, la explicación de cada uno.

MitoVeredicto
Leer con poca luz daña la vista❌ Falso
Comer zanahorias mejora la visión🟠 Parcialmente cierto
Sentarse cerca de la tele daña los ojos❌ Falso
Usar gafas todo el tiempo empeora la vista❌ Falso

Mito 1: “Leer con poca luz daña la vista”

Veredicto: Falso

Esta es quizás la advertencia más repetida en los hogares de todo el mundo, y sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre que leer con poca iluminación provoque un daño permanente en los ojos. El ojo humano no sufre lesiones estructurales por leer en condiciones de luz tenue.

Lo que sí ocurre es que, al leer con poca luz, el sistema visual tiene que esforzarse más para enfocar correctamente. Esto puede generar lo que se conoce como astenopia o fatiga visual: una sensación de cansancio ocular, pesadez, dolor de cabeza leve o incluso visión borrosa transitoria después de un rato de lectura. Es una molestia real, pero completamente reversible. En cuanto se descansa la vista o se mejora la iluminación, los síntomas desaparecen sin dejar ninguna secuela.

Es probable que este mito se haya originado precisamente a partir de esa fatiga visual, que las personas interpretaron erróneamente como un signo de “daño”. Lo recomendable, de todas formas, sigue siendo leer con una iluminación adecuada, simplemente porque resulta más cómodo y evita esas molestias pasajeras, no porque exista un riesgo real para la salud ocular.

Mito 2: “Comer zanahorias mejora la visión”

Veredicto: Parcialmente cierto

Este mito tiene una base científica real, aunque suele malinterpretarse. Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un precursor de la vitamina A, y la vitamina A es efectivamente esencial para el funcionamiento de la retina. Forma parte de la rodopsina, un pigmento fundamental para la visión en condiciones de poca luz. Una deficiencia severa de vitamina A puede provocar ceguera nocturna e incluso daño ocular grave, algo que sigue siendo un problema de salud pública en algunas regiones del mundo con desnutrición.

Ahora bien, aquí está el matiz importante: si una persona ya tiene una alimentación equilibrada y no presenta déficit de vitamina A, comer más zanahorias no va a mejorar su agudeza visual, no va a corregir la miopía, ni va a evitar que necesite gafas. El origen de este mito, curiosamente, tiene un componente histórico curioso: durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército británico difundió la idea de que sus pilotos veían mejor de noche gracias a comer zanahorias, cuando en realidad se trataba de una estrategia para no revelar que estaban usando radar. La historia se popularizó y quedó instalada en el imaginario colectivo hasta el día de hoy.

Entonces, la conclusión correcta sería: una dieta equilibrada con suficiente vitamina A es necesaria para una buena salud ocular, pero excederse en el consumo de zanahorias más allá de una dieta normal no aporta ningún beneficio visual adicional.

Mito 3: “Sentarse muy cerca de la televisión daña los ojos”

Veredicto: Falso

Esta es otra de esas advertencias clásicas que se les hace a los niños, y que probablemente muchos padres siguen repitiendo hoy. La realidad es que ver la televisión de cerca no provoca ningún daño estructural en los ojos ni acelera el deterioro de la visión.

Lo interesante de este mito es que, en realidad, suele funcionar al revés: muchos niños se sientan cerca de la pantalla precisamente porque ya tienen una dificultad para ver bien de lejos, generalmente relacionada con miopía no diagnosticada. Es decir, acercarse a la tele no es la causa del problema visual, sino más bien una consecuencia o una estrategia inconsciente del niño para compensar una visión borrosa a distancia.

Por eso, si un niño (o un adulto) tiene la costumbre de acercarse mucho a las pantallas, en lugar de simplemente pedirle que se aleje, vale la pena programar una revisión oftalmológica. Puede ser simplemente un hábito, pero también puede ser una señal de alerta temprana que permita detectar y corregir a tiempo un defecto refractivo.

Mito 4: “Usar gafas todo el tiempo hace que la vista empeore o que dependas de ellas”

Veredicto: Falso

Este es uno de los mitos que más resistencia genera entre los pacientes, y también uno de los que más me preocupan como oftalmólogo, porque puede llevar a que las personas eviten usar la corrección visual que realmente necesitan. La idea de que “cuantas más gafas uses, peor verás sin ellas” no tiene ningún respaldo científico.

Las gafas no debilitan los ojos ni generan una dependencia fisiológica. Lo que ocurre es mucho más simple: cuando una persona con un defecto refractivo (miopía, hipermetropía o astigmatismo) usa gafas, se acostumbra a ver con nitidez. Si luego se las quita, percibe con mayor claridad lo borroso que ve sin ellas, en comparación con lo que acaba de experimentar. Esa sensación de “haber empeorado” es en realidad una comparación, no un cambio real en la función del ojo.

De hecho, no usar la corrección necesaria no evita que el defecto refractivo progrese (algo que, especialmente en la miopía infantil, tiene más que ver con factores genéticos y ambientales) y, en cambio, sí puede generar consecuencias negativas evitables: fatiga visual constante, dolores de cabeza, bajo rendimiento escolar o laboral, e incluso, en niños, un mayor riesgo de desarrollar ambliopía (el llamado “ojo vago”) si el defecto no se corrige a tiempo durante la etapa de desarrollo visual.

En resumen: las gafas no dañan ni debilitan la vista. Simplemente compensan un defecto que ya existía, y no usarlas cuando son necesarias no protege a los ojos, sino que puede perjudicar más que ayudar.

Por qué siguen existiendo estos mitos

Es interesante notar que la mayoría de estos mitos comparten un patrón: suelen originarse a partir de una observación real (la fatiga visual al leer con poca luz, el rol de la vitamina A, la miopía no diagnosticada, la sensación subjetiva de “ver peor” al quitarse las gafas), pero esa observación se distorsiona con el tiempo hasta convertirse en una regla general que ya no se corresponde con la evidencia.

Esto no es exclusivo de la salud visual, por supuesto: ocurre con muchos mitos médicos que se transmiten culturalmente. Pero en el caso de los ojos, tiene una particularidad relevante: algunos de estos mitos, como el de las gafas, pueden llevar a decisiones que efectivamente perjudican la salud visual, especialmente en niños, cuya etapa de desarrollo visual es crítica.

El mensaje que realmente importa

Más allá de desmontar estas creencias populares, el mensaje central que quiero transmitir es este: ningún mito, ni su versión “correcta” en negativo, reemplaza una revisión oftalmológica periódica. Muchas afecciones oculares, incluidas algunas potencialmente graves como el glaucoma, no dan síntomas evidentes en sus primeras etapas. La buena visión aparente no siempre significa que todo esté bien. Así que, la próxima vez que alguien te repita alguno de estos mitos con total convicción, ya sabrás qué responder. Y si tienes dudas reales sobre tu salud visual, la mejor fuente de información seguirá siendo siempre una consulta con un especialista, no la sabiduría popular heredada de generación en generación.

Foto: Kampus Production

Cáncer en el Perú: nuevo libro aclara 76 mitos populares | EP 8

0

El Dr. Mauricio León presentó una obra que reúne evidencia científica para desmentir 76 creencias erróneas sobre el cáncer y apoyar a la prevención médica.

Las falsas creencias y los temores infundados sobre el cáncer continúan presentes en la sociedad, influyendo de forma negativa en la decisión de acudir a una consulta médica o realizarse pruebas a tiempo. Es por eso que se acaba de presentar una nueva obra de divulgación de salud, orientada a responder con evidencia científica las preguntas más frecuentes de los pacientes y sus familias.

La iniciativa fue detallada -en el más reciente episodio de Vida y Futuro A Fondo– por el cirujano oncólogo Mauricio León Rivera, quien además es director médico de la Liga Contra el Cáncer. Él presentó su reciente libro titulado “Mitos y verdades sobre el cáncer“, editado junto al Fondo Editorial de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. La obra reúne un compendio de 76 afirmaciones erróneas que circulan habitualmente en consultorios y entornos cotidianos, acompañadas de su respectiva explicación médica, conclusiones y referencias bibliográficas accesibles para todo público.

“Es un libro pionero en el Perú […] en razón de la cantidad de creencias y falsedades que uno tiene cuando va a consulta, independientemente del grado de instrucción”, explicó el especialista, quien remarcó que el proyecto convocó a 18 coautores y especialistas de diversas ramas para desarmar mitos arraigados desde la antigüedad.

Uno de los principales errores que el texto aborda es la idea de que los procedimientos de diagnóstico pueden empeorar la condición del paciente. Al respecto, el médico enfatizó: “El primer mito del libro es: ‘La biopsia hace que el cáncer se dispare o se desparrame o se active’. Falso. Y es bien bonito el libro porque te pongo la parte científica en fácil, bien digerible […] con evidencia científica, que es lo importante”.

La cifra de 76 mitos abordados en la publicación no es casual, pues coincide con el 76.° aniversario de la Liga Contra el Cáncer, entidad a la que se destinarán las regalías obtenidas por la venta del libro para respaldar la detección precoz en poblaciones vulnerables. Se trata de un esfuerzo de divulgación que busca incentivar una cultura de chequeos anuales, factor determinante en el pronóstico y supervivencia de las personas.

El especialista subrayó además el impacto positivo del diagnóstico temprano frente a los altos costos y la complejidad de los cuadros avanzados. Según detalló, mientras una detección oportuna en etapas iniciales representa un manejo significativamente más accesible y de menor riesgo, un tratamiento de cáncer de mama en estadíos avanzados puede alcanzar o superar 1’000.000 de soles al año. En el Perú, se calcula que cerca de 150.000 personas conviven con la enfermedad en remisión, mientras que anualmente se registran alrededor de 45.000 fallecimientos, en su mayoría por falta de detección precoz.

La publicación se presentó en la reciente Feria Internacional del Libro de Lima y se encuentra disponible a través de las librerías del Fondo Editorial de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y en las librerías El Virrey.

EditorialUniversidad Peruana Cayetano Heredia – Fondo Editorial
Año2026
Páginas286
MateriaMedicina y salud
ISBN978-612-5139-43-6

Políticos en redes: entre lo privado y lo público

0

Separar la identidad personal de la política no solo ordena la comunicación con los ciudadanos. También reduce la exposición digital frente a suplantaciones, descontextualización y ataques potenciados por la IA. Esta semana, el experto en comunicación digital Juan Carlos Luján comparte una interesante reflexión al respecto.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

Ocurrió hace unos días con un nuevo legislador y vale la pena comentarlo porque es un buen ejemplo para entender por qué los políticos y funcionarios públicos deberían pensarlo dos veces antes de bloquear ciudadanos en las redes sociales que utilizan para comunicar su actividad pública. Y da lo mismo si el dedo que pulsa “bloquear” pertenece al político, a su community manager o, como ahora parece estar de moda, a un algoritmo creado por él.

El legislador en cuestión utiliza su cuenta en X para difundir sus posiciones, entrevistas y actividades políticas. Se caracteriza por hablar sobre su intención de modernizar el Estado a través del blockchain y de la IA. Sin embargo, ante la pregunta de una periodista sobre su presencia en las redes sociales, ha explicado públicamente que no bloquea personalmente a los usuarios. Según dijo, creó un algoritmo que identifica a los “trolls”, los bloquea automáticamente y puede desbloquearlos cuando tienen DNI, nombres y apellidos.

La explicación sería tranquilizadora si no generara más preguntas que respuestas. Automatizar determinadas acciones en una red social es técnicamente posible. Lo curioso aparece cuando entra en escena el DNI. X no exige este documento para crear una cuenta ni proporciona públicamente el número de identidad de sus usuarios. Entonces, ¿cómo sabe el algoritmo que detrás de determinada cuenta existe una persona con un DNI específico? ¿De dónde obtiene ese dato? ¿Cómo lo verifica? ¿Tiene un acceso diferenciado a la base de datos del Reniec?

Quizás estemos ante una innovación que todavía necesita documentación técnica.Pero el DNI es apenas una parte del problema. La pregunta verdaderamente interesante es otra. ¿Cómo determina un algoritmo quién es un “troll”? ¿Una persona que insulta? ¿Una cuenta falsa? ¿Alguien que publica spam? ¿Un usuario que acosa sistemáticamente? ¿O también alguien perfectamente identificado con nombres, apellidos y perfil profesional que cuestiona las propuestas de una autoridad? Porque los algoritmos, pese a la fascinación que generan, todavía no se levantan una mañana y deciden a quién bloquear.

Alguien establece las reglas. Alguien determina los criterios, fija los umbrales y decide qué comportamiento será considerado aceptable. Y si el sistema termina clasificando como troll a alguien que simplemente discrepa, estamos ante algo bastante conocido en inteligencia artificial: un falso positivo.

Por eso, decir que “lo hizo el algoritmo” no resuelve demasiado. Simplemente traslada la pregunta un paso atrás: ¿quién estableció las reglas del algoritmo? Pero este episodio anecdótico permite discutir un problema bastante más amplio.

Los políticos en las redes sociales

Muchos políticos peruanos construyeron durante años comunidades en X, Facebook, Instagram o TikTok desde cuentas originalmente personales. Cuando llegaron a un cargo público continuaron utilizándolas. Cambiaron la fotografía, incorporaron el cargo a la biografía y comenzaron a publicar entrevistas, actividades oficiales, proyectos, iniciativas legislativas y opiniones relacionadas directamente con sus funciones.

Y entonces apareció una zona gris. ¿Una cuenta creada hace diez años continúa siendo estrictamente personal cuando su propietario se convierte en congresista, ministro, alcalde o funcionario y comienza a utilizarla diariamente para comunicar su actividad pública?

La respuesta no debería depender solamente de quién creó la cuenta, sino también del uso que hace de ella. La legislación peruana reconoce el acceso a la información pública como un derecho fundamental. Eso no convierte automáticamente una cuenta personal de X en un portal de transparencia ni significa que cualquier bloqueo constituya por sí mismo una vulneración de la Ley de Transparencia. Sería incorrecto afirmarlo así.

Pero aparece un problema cuando la propia autoridad decide utilizar esa cuenta como canal habitual para distribuir información relacionada con su función pública y, simultáneamente, restringe selectivamente el acceso o la interacción de determinados ciudadanos. ¿Suena contradictorio cierto?

La Defensoría del Pueblo ya advirtió sobre este asunto en 2020, después de conocer bloqueos realizados desde las redes sociales del Gobierno Regional de Ucayali. Señaló entonces que las instituciones públicas debían contar con directivas para gestionar sus redes y establecer criterios claros para restringir usuarios, precisamente por el riesgo de afectar derechos como la libertad de expresión.

Quizás la solución sea menos compleja que desarrollar algoritmos para decidir quién merece permanecer dentro o fuera de una conversación digital.

Separar identidades

Hay que separar identidades.Un político debería distinguir, como mínimo, dos dimensiones de su presencia digital. La identidad personal corresponde a su esfera privada. Allí puede mantener una cuenta cerrada, seleccionar contactos y establecer las restricciones que considere convenientes

La identidad política ya es parte de ese espacio que crea con ciudadanos, electores, simpatizantes y también críticos. Es el espacio para presentar propuestas, defender posiciones y participar del debate público. La discrepancia debería formar parte natural de esa conversación. Y si algo no le agrada, puede silenciarlos sin problema.

Separar estos espacios tiene además una ventaja que muchos políticos todavía parecen subestimar. Hacerlo contribuye a proteger su propia identidad digital.

Cuando vida privada, actividad política y función institucional terminan mezcladas en una sola cuenta, aumenta innecesariamente la superficie de exposición. Fotografías, selfies ante el espejo, ubicaciones, relaciones, hábitos y opiniones pueden ser descontextualizados, manipulados o utilizados para suplantaciones y ataques.

Con la inteligencia artificial generativa el problema adquiere otra dimensión. Hoy resulta relativamente sencillo fabricar imágenes, voces y videos sintéticos convincentes utilizando información previamente publicada por las propias personas.

No se trata de pedirles a los políticos que oculten su vida privada. Se trata de aprender a administrarla y entender que gestionar la identidad digital también forma parte de las responsabilidades de quien ejerce una función pública en la era digital.

Durante años enseñamos a los funcionarios a no utilizar su correo personal para asuntos institucionales. Quizás ha llegado el momento de aplicar un criterio semejante a las redes sociales. Porque separar la vida personal y la actividad política también es transformación digital.

Y para eso, al menos creo, no hace falta ningún algoritmo.

Autotoma y telemedicina: la fórmula tecnológica para frenar la mortalidad por cáncer de cuello uterino en el Perú

0

El uso de pruebas moleculares caseras y dispositivos portátiles logró que el 92% de las pacientes con VPH en zonas rurales de Cajamarca completen su tratamiento, algo que se debería replicar en las demás regionales del país.

Doce mujeres son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino cada día en nuestro país. Seis hogares a diario velan el cuerpo de una mujer que falleció a causa de esta enfermedad. ¿Qué estamos haciendo para frenar o disminuir estas cifras?

Este mal es 100% prevenible y de desarrollo lento, pudiendo tardar entre 10 y 15 años en manifestar síntomas. Entonces, ¿por qué el 80% de las pacientes que llegan al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) y que tienen este tipo de cáncer lo hacen en estadios avanzados?

Una de las razones de estas cifras es la falta de especialistas en zonas rurales para atender a personas que no tienen un centro de salud cercano, sumado a la escasa información sobre cómo prevenir esta enfermedad. Razón suficiente para acudir y adoptar la tecnología.

Estas declaraciones las ofreció la doctora Patricia García, una de las mayores expertas en este tema, durante el seminario web “Democratizando la detección: Autotoma de VPH y tecnologías innovadoras para cerrar brechas en la prevención del cáncer cervical”, organizado por la Clínica CREO de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

En el Perú, el cáncer cervical (causado por el VPH) revela profundas inequidades. “Mientras en el mundo las mujeres ya casi no mueren por esta enfermedad al ser altamente tratable con un diagnóstico temprano, en nuestro país fallece una mujer cada cinco horas”, sentenció.

Indicó que el problema radica en que el sistema de salud a menudo pierde el seguimiento de las pacientes tras un Papanicolaou anormal. “El VPH es adquirido tempranamente por hombres y mujeres al iniciar su vida sexual. Si bien el sistema inmune de la mayoría logra eliminar el virus en uno o dos años, en algunos casos se desarrolla una infección persistente”, dijo.

Prueba, monitoreo y el proyecto Hope

Explicó que, si detectamos esta persistencia a partir de los 30 años, tenemos una ventana de 10 a 20 años para actuar antes de que se desarrolle un cáncer. Y para ello, la implementación nacional de la prueba molecular (autotoma) como estándar primario de atención se debería retomar para que el despistaje masivo se traduzca en mujeres tratadas y curadas.

Este enfoque innovador tiene sus raíces en el proyecto Hope, una iniciativa pionera liderada por la propia doctora García que demostró la viabilidad de la autotoma. Mediante el empoderamiento de mujeres de la comunidad (“Lady Hope”) y una logística accesible con buzones de recolección 24/7, el proyecto logró tamizar a miles de mujeres vulnerables, muchas de las cuales nunca se habían realizado un chequeo en su vida.

El éxito de la autotoma, un método indoloro que permite a la mujer tomar su propia muestra vaginal en casa, quedó demostrado en Cajamarca. Allí, mediante el rediseño del sistema de salud y el uso de telemedicina, “se logró que el 92% de las mujeres diagnosticadas con el Virus del Papiloma Humano (VPH) completaran su tratamiento, resolviendo el 80% de los casos en las postas médicas locales y descongestionando los hospitales”, recordó.

Rediseñar el sistema y empoderar a la paciente

El modelo exitoso de Cajamarca se basó en invertir la pirámide de atención tradicional: llevar la solución a la comunidad en lugar de obligar a las mujeres rurales a realizar largos viajes. Se capacitó a obstetras y médicos generales para usar un colposcopio de bolsillo (que envía imágenes a la nube para que un experto a distancia decida el tratamiento) y un termocoagulador portátil para tratar lesiones in situ.

Para que este salto tecnológico funcione a gran escala, la doctora subrayó que no todo debería quedar en el número de pruebas distribuidas o mujeres tamizadas, sino incluir en las estadísticas a las mujeres tratadas. “Acuérdate, no es solo la prueba molecular, hay que asegurar que se trata a cada mujer VPH positiva, y el sistema tal como está no está listo para esto”, advirtió.

“Se necesita información y comunicación con la población. Las mujeres deberían saber que ya en el país la autotoma y las pruebas de VPH están en las guías nacionales, y es su derecho que se hagan la prueba y que, si es positiva, las atiendan a lo más en dos semanas”, puntualizó.

El siguiente paso: Inteligencia Artificial

Con la norma ya aprobada y el modelo de Cajamarca validado, la doctora García declaró para Vida y Futuro que el desafío actual es estrictamente de implementación logística. Hacia el futuro, el equipo médico planea integrar Inteligencia Artificial (IA) para que actúe como un “primer experto” en el análisis de las imágenes de cuello uterino, agilizando el triaje y permitiendo que los especialistas humanos se concentren en los casos de mayor complejidad.

El día en que mi gato me enseñó a respirar

0

Hace poco se celebró el Día del Gato y Heidi Paiva, fundadora del Proyecto Libertad, aprovecha este espacio para compartir su relación con Anvorguezo, un gatito rescatado… que terminó rescatándola a ella.

Por Heidi Paiva Pachas, fundadora del Proyecto Libertad.

Hay días en los que el mundo parece una batalla que no termina. Las noticias vuelan, mi teléfono no para de sonar, el trabajo me tiene a mil por hora y el corazón me late al ritmo de una lista de tareas interminable e impostergable. Y justo cuando creo que voy a colapsar, miro hacia un costado y ahí está él: Anvorguezo, mi gatito naranja de siete kilos, echado en el medio de la sala como si el tiempo no existiera.

Y entonces, de alguna forma, todo se detiene.

Anvorguezo no siempre fue mi gato. Llegó a mi vida en medio de una historia que todavía me arruga el corazón cuando la recuerdo. Su dueña, una anciana que vivía en Miraflores, empezó a olvidarlo. El Alzheimer le robó los recuerdos y con ellos la consciencia de que debía cuidar a su compañero. Anvorguezo pasó de ser el rey de una casa a compartir un espacio con otros veinte animales rescatados en una veterinaria de Villa El Salvador que nunca dice que no a los perros y gatos traicionados por la gente.

Ahí, en esa sala de cirugía que se convirtió en su refugio, encontró un lugar extraño para sentirse seguro: la tapa de un tacho de basura. Era su trono, una suerte de mirador y su pequeño territorio dentro del caos.

Cuando vi su foto mirando con cierta nostalgia hacia un lado, no sé explicarlo bien, pero lloré. Y supe, con una certeza que pocas cosas me han dado en la vida, que ese gato estaba destinado a ser mi familia.

Desde que llegó a mi departamento, Anvorguezo no solo ocupa un espacio físico. Ocupa un lugar en mi centro, en esa parte de mí que a veces se desordena y pierde el norte. Estuvo a mi lado mientras escribía mi trabajo para titularme mientras peleaba con las referencias bibliográficas y las normas APA. Estuvo conmigo en mis noches de insomnio, cuando mi mente no se apagaba y sigue aquí, todos los días, siendo mi amuleto de la buena suerte y principal motivo de felicidad.

Lo más increíble es que no hace nada especial. Solo existe. Y con su presencia, con su respiración pausada y su barriguita que sube y baja al ritmo de su sueño, me recuerda que no todo tiene que ser urgente.

En un mundo que nos empuja a ser más, a hacer más, e incluso a tener más, mi gatito me enseña lo valiosa que es la simplicidad. No tiene prisa por llegar a ningún lado. No compite con nadie. No necesita demostrar nada. Solo es un gordito que encontró su lugar en el mundo, y que, sin saberlo, me ayudó a encontrar el mío: junto a él.

A propósito del Día del Gato, quiero hablar de lo que entendí que realmente es importante. No solo se trata de celebrarlos, sino de reconocer que ellos, con su manera tan simple de estar vivos, nos ofrecen algo que el mundo moderno nos está quitando: una pausa.

Hay terapias carísimas, meditaciones guiadas, aplicaciones de mindfulness, retiros de desconexión. Y todo eso está bien. Pero yo tengo mi propia terapia: mirar a mi gato mientras se estira y bosteza, cuando parpadea lento mirándome como diciendo “tranquila, no pasa nada”, mientras ronronea con la vibración más sanadora que conozco. En esos momentos, mi frecuencia cardíaca baja. Mi respiración se alinea con la suya. El ruido de afuera se vuelve borroso.

Y por unos segundos, todo está bien.

Cuidar a Anvorguezo es mi manera de decirle gracias. Mi departamento tiene su nombre. Porque si él se va, no sé si mi casa siga siendo un hogar.

En esta fecha, más que darles un nuevo juguete o un Churu (que los aloca) el mejor regalo que podemos hacerles es estar presentes y devolverles esa paz que nos regalan. Porque, aunque no hablen nuestro idioma, los perros y gatos lo dicen todo: que la vida no es una carrera, que el descanso no debe ser negociable y que el contacto en el momento justo puede curar más que cualquier medicina.

Hoy, cuando llegue a casa, mi gatito estará como siempre. Me acostaré a su lado, pondré mi mano sobre su pancita y escucharé el motorcito de mi vida encenderse.

Y el caos, por un rato, se irá.

Feliz Día del Gato. Si tienes uno, abrázalo y, sobre todo, cuídalo. Si no tienes esa suerte, tal vez sea momento de abrirle la puerta a uno (o mejor dos) y conocer esa felicidad que no tiene camino de retorno.